¿QUO VADIS CORONAVIRUS? Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD. – Docente de TEW-Chile
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Hacia donde?
Marruecos tiene la suerte de tener a un gobernante educado, joven y preocupado de la salud del pueblo. Mohamed VI ha iniciado personalmente una campaña para controlar el Covid-19 y de paso a ayudado a los países africanos a combatir la pandemia
Podríamos decir sin temor a equivocarnos que el Coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2) transformado en pandemia ha atacado a todos los países y naciones del mundo, de los cuales muchos de ellos tienen serios problemas para testear a sus habitantes sobre la pandemia.
Existen estudios, según la famosa y reconocida revista Sciencie que “la heterogeneidad de la población puede afectar significativamente la inmunidad inducida por la enfermedad, ya que la proporción de infectados en grupos con las tasas de contacto más altas es mayor que en los grupos con tasas de contacto bajas”.
Se cree que en una comunidad estructurada por edad con tasas de mezcla ajustadas a la actividad social el nivel de inmunidad del grupo inducido por la enfermedad puede ser de alrededor del 43%, que es sustancialmente menor que el nivel de inmunidad del grupo clásico del 60% obtenido a través de la inmunización homogénea de la población. Nuestras estimaciones, dicen los virólogos, deben interpretarse como una ilustración de cómo la heterogeneidad de la población afecta la inmunidad del grupo, en lugar de un valor exacto o incluso una mejor estimación.
El coronavirus se ha extendido en el ámbito mundial a pesar de las diferentes medidas preventivas que se han implementado para reducir la transmisión. Por ejemplo, algunos países han objetivado medidas represivas como cuarentenas extremas y otros para frenar la propagación del virus utilizando ciertas medidas preventivas en combinación con la protección de los más vulnerables.
Una pregunta importante para estas políticas ha sido cuándo levantar algunas o todas las restricciones. Una pregunta estrechamente relacionada es si y cuándo se puede lograr la inmunidad del grupo. La inmunidad del grupo, al cual los “expertos” llaman “rebaño” se define como un ámbito inmune de la población de tal manera que la propagación de la enfermedad disminuirá y se detendrá incluso después de que se hayan relajado todas las medidas preventivas. “Si todas las medidas preventivas se relajan, dicen los “expertos”, cuando el nivel de inmunidad de la infección está por debajo del nivel de inmunidad del rebaño, una segunda ola de infección puede comenzar una vez que se levanten las restricciones”. En otras palabras nadie quedaría inmune.
Hasta ahora se han llevado a cabo modelos matemáticos los cuales por ser muy matemáticos no trabajan con el sentido común pues la pandemia del coronavirus es diferente a todas las existentes y no existe una vacuna que respalde dichos modelos los cuales, por ahora, no pueden predecir el término de la pandemia pues el número promedio de nuevas infecciones causadas por un individuo infectado típico durante la etapa inicial de un brote en una población totalmente susceptible no nos garantiza la extensión de la transmisión, pues ningún modelo matemático u de otro tipo será lo suficientemente real como para indicarnos modelos homogéneos pues en la sociedad humana lo que más hay es heterogeneidad, lo cual, como vimos influye en la transmisión del virus.
El sentido común, que no es matemático nos ha demostrado dos cuestiones fundamentales: 1) el virus del ovid-19 no se acopla muy bien con las diferentes tesis políticas; se ha llegado a decir que esta pandemia es un invento del capitalismo; otros, como el presidente Trump y Bolsonaro, le echan la culpa a los comunistas, en especial a China. Moraleja: los políticos están quedando locos con el coronavirus. 2) La población mundial en su heterogeneidad no acata las normas de evitar los contactos extremos que propagan el virus; es decir, no respetan las cuarentenas, Chile es un ejemplo patético donde según encuestas se ha comprobado que más del 59% de la población sale de sus hogares sin prevención de ningún tipo.
Según Sciencie, uno de los modelos epidémicos más simples es asumir una población homogéneamente mezclada en la que todos los individuos son igualmente susceptibles e igualmente infecciosos si se infectan. Antes de volverse infecciosos, las personas infectadas pasan primero por un período latente expuesto, es decir, un modelo Susceptible-Exposed-Infected. “Un contacto infeccioso se define como uno lo suficientemente cerca como para infectar al otro individuo si este individuo es susceptible”.
Según Sciencie, y de acuerdo a varios investigadores, existen dos características importantes que se sabe que juegan un papel importante en la propagación de la enfermedad. 1) Para considerar los contagios se debe incluir la estructura de edad dividiendo la comunidad en diferentes cohortes de edad, con una mezcla heterogénea entre ellas. 2) Otro elemento de estructura de población clasifica a los individuos de acuerdo con su nivel de actividad social. De esta manera es más fácil según los expertos considerar a quienes se infectan más fácil y rápidamente. Según los estudios realizados, se supone que las personas que se infectan están inicialmente latentes durante una media de 3 días, seguidas de un período infeccioso de una media de 4 días, limitando así aproximadamente la situación de COVID-19. Pero, seguimos insistiendo que estas conclusiones han sido más de sentido común que de análisis estadísticos matemáticos.
El no considerar el sentido común para el combate a la pandemia del coronavirus nos encontramos con muchos analistas, médicos, virólogos, políticos, “expertos”, etcétera, que actúan como médicos brujos y tratan por cualquier medio encontrar las medicinas que según ellos combaten la pandemia “exitosamente” pues los pacientes no han muerto. Pero, debemos preguntarnos ¿cuál es el porcentaje de letalidad en la pandemia, de acuerdo a la heterogeneidad poblacional?
La lucha en contra del coronavirus debe considerar las cohortes de edad y los ámbitos de actividad social. Para ello debe existir, se debe crear una mayor difusión dentro de los hogares, ricos, medianos y pobres, dentro de las escuelas y lugares de trabajo y otros pues los niveles de actividad y estructuras sociales son específicos del país o región y deben modelarse como tales. “Además, la heterogeneidad espacial surge con las áreas rurales que tienen tasas de contacto más bajas que las regiones metropolitanas”.
Las medidas preventivas deben actuar proporcionalmente en todas las tasas de contacto. Lo cual no siempre resulta exitoso pues hay que tener claro: luchamos en contra de una pandemia, de una enfermedad (virus desconocido. Se supone que la infección y la eliminación posterior del virus conducen a la inmunidad contra una infección adicional durante un período prolongado de tiempo. (Aunque se habla de solamente 3 meses, aunque no hay pruebas fehacientes de ello). Si hay una pérdida de inmunidad relativamente rápida o si queremos considerar una escala de tiempo en la que el impacto de los procesos demográficos, como los nacimientos y las personas que cambian de grupo de edad se vuelve sustancial, entonces necesitamos más estudios y rápidos.
Hay científicos que han caído en la trampa de usar cloroquina[1] para combatir el virus. Esto ha entrampado, según Sciencie a científicos brasileños impulsados por su presidente Bolsonaro quien a su vez fue impulsado por Trump de EE.UU.
Varios ensayos han mostrado resultados decepcionantes, la esperanza se ha desvanecido que la cloroquina o la hidroxicloroquina podrían atacar milagrosamente al COVID-19. Sin embargo, algunos investigadores de Brasil, se niegan a que la historia se acabe. El pasado abril, un equipo de investigadores a cargo del Dr. Marcus Lacerda, investigador clínico de la Fundación de Medicina Tropical Heitor Vieira Dourado en Manaus, publicó un estudio que muestra que la cloroquina puede aumentar la mortalidad en pacientes con COVID-19.
En Sciencie se dice que “: Desde entonces, (estos investigadores) han sido acusados de envenenar a sus pacientes con una dosis alta de cloroquina solo para darles un mal nombre al medicamento, alabado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y su homólogo brasileño, Jair Bolsonaro. Los ataques a las redes sociales, los artículos difamatorios, las amenazas de muerte e incluso una investigación legal sobre el trabajo del grupo han dejado a Lacerda y su equipo estresados y exhaustos”. Esto, demuestra claramente, como la política interfiere en el tratamiento de la pandemia pues ambos presidentes (y otros) quieren sobre todas las cosas que la economía se salve no importa al costo de miles de vidas.
En China, sin embargo, el fosfato de cloroquina demostró bloquear la infección por coronavirus cuando este tiene una baja concentración. Con estos resultados las autoridades chinas decidieron poner en marcha ensayos tanto con este compuesto como la hidroxicloroquina en la neumonía asociada al Covid-19; este fármaco se testó en los hospitales chinos de Wuhan, Jingzhou, Guangzhou, Beijing, Shanghai, Chongqing, y Ningbo. No se han registrado efectos adversos notables en pacientes tratados con cloroquina. Con todos estos resultados, expertos del Gobierno chino y las autoridades regulatorias han sugerido la inclusión de este fármaco en las directrices de tratamiento.
Por otro lado debemos considerar que hay avances en las vacunas contra el Covid-19; se ha informado que la Universidad de Oxford en Inglaterra junto a científicos y universidades de Brasil piensan que para fines de octubre tendrían lista una vacuna contra la plaga. China, por su parte, está, al parecer mucho más avanzada en la producción de una vacuna y ofreció al gobierno de Chile que fabrique la vacuna para toda Latinoamérica. El convenio entre la Universidad Católica de Chile y el laboratorio Sinovac (China) requerirá más de dos mil voluntarios. “Estamos valorando varios ensayos colaborativos internacionales”, reveló el ministro chileno de Ciencias, Andrés Couve.
En estos momentos ha habido rebrotes del virus en China, Inglaterra, EE.UU. y Brasil, entre otros y, sin embargo, estos países insisten en aperturas de las cuarentenas y permiten la apertura de grandes centros comerciales, restaurantes, etcétera lo cual incita, entre otras cosas a que los ladrones y criminales atenten a plena luz del día en contra de las personas, siendo, obviamente, muy difícil reconocerlos debido a las mascarillas que se usan. La indisciplina social y el irrespeto al confinamiento han significado que en Latinoamérica haya más de 100 mil muertos por el virus. Chile, el país que se creía al inicio de la pandemia que sería el menos afectado por el Covid-19 ahora se encuentra junto a Brasil en el primer lugar de contagiados con más de 250 casos y los muertos llegan casi a los 5 mil aunque la oposición dice que son más de 7 mil.
La oposición chilena, y ONG’s de DD.HH., en general, culpan al gobierno de estas cifras lo cual le costó el puesto al ministro de Salud Mañialich, asumiendo un nuevo ministro el doctor Páris quien, hasta el momento ha sido muy bien aceptado por los chilenos. El problema en Chile es que algunas cuarentenas llegaron muy tarde y muchos científicos consideran que debe hacerse una cuarentena total con toque de queda de al menos 15 horas. La Universidad de Washington estima que Chile con los actuales controles anti pandémicos puede llegar a tener más de 23 mil muertes a fines de octubre pero que si se levantan las restricciones esta cifra puede llegar a superar las 50 mil muertes. Esto, obviamente, demuestra que el país está realmente infectado en todos los ámbitos poblacionales.
En África, la estrategia implementada por Marruecos en la lucha contra el coronavirus “se destaca como una de las mejores a nivel mundial”, según la agencia “Nova Paraguay” en un artículo dedicado a las medidas “proactivas” tomadas por el Reino para hacer frente a la propagación del Covid-19. “El Reino ha reaccionado de manera rápida según un enfoque global, consagrando más de 2,7% de su PIB (a la lucha contra el Coronavirus), colocándose así entre los cuatro primeros países del mundo que han movilizado más recursos financieros para combatir esta pandemia”.
Marruecos tiene la suerte de tener a un gobernante educado, joven y preocupado de la salud del pueblo. Mohamed VI ha iniciado personalmente una campaña para controlar el Covid-19 y de paso a ayudado a los países africanos a combatir la pandemia. “Desde la aparición de los primeros casos, Marruecos ha tomado una serie de medidas preventivas y proactivas para contener la propagación del coronavirus, gracias a la visión perspicaz de Su Majestad el Rey Mohammed VI”, dice la prensa española.
Una de las políticas iniciales de Marruecos para combatir la pandemia fue el cierre total de sus fronteras, terrestres, marítimas y aéreas, suspendiendo todos los vuelos hacia y desde Marruecos y, declarando estado de emergencia sanitaria desde el 20 de marzo. Esto ha permitido que el país sea un ejemplo mundial y que ahora esté levantando poco a poco, las restricciones a su población. El confinamiento total fue una de las soluciones de Marruecos para evitar que se expandiera el virus a través del reino, lo cual, obviamente, dio los resultados esperados. Ahora se piensa en el levantamiento de las restricciones a la entrada al país desde el extranjero, el problema es, y que muchos se preguntan, valdrá la pena que entren extranjeros o 30 mil de los marroquíes en el extranjero que podrían ser portadores del Covid-19 y contagien nuevamente a los marroquíes?
E-mail: conchamh@gmail.com
[1] La cloroquina (también conocida como fosfato de cloroquina) es un medicamento antipalúdico. … Se vende bajo la marca comercial de Aralen y también como un medicamento genérico.
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