A pesar del espacio
geográfico común que comparten, Marruecos y España viven de espaldas y con
memorias distintas, debido a la falta de voluntad social y política para
superar los prejuicios y problemas que reinan entre los dos países y a pesar de
la vecindad, con un legado rico y diversificado que alcanzó en una etapa de la
historia a formar una entidad común en varios áreas como la lectura, arquitectura,
gastronomía, música, caligrafía y otras actividades científicas y humanas,
además de compartir un mismo espacio, cada uno ha ido adquiriendo por separado
su propia memoria.
La historia nos enseña
que ambos pueblos, marroquí y español, han tenido largos y profundos contactos, intercambios, influencias, e
incluso costumbres.
En realidad, hay una
ambigüedad casi cierta en estas trastornadas relaciones entre los dos pueblos.
Para España, pese a algunos indicios
superficiales engañosos, Marruecos sólo existe en la agenda española como un
tema político. En Marruecos, el caso o el tema, es que España es un pais
vecino. Aquí está la diferencia, de un sentimiento muerto, el del político, por
parte de España, a un sentimiento vivo y humano, el de la vecindad, por parte
de Marruecos. Esto va por casi todos los temas que constituyen la agenda de las
relaciones bilaterales. Además, la visión de las dos partes, cara a un
entendimiento mutuo, no coincide siempre en algunos temas que requieren la
atención en lo referente a lo que se denomina “socios”, especialmente en lo
cultural.
En la actualidad, España es el segundo socio comercial y económico de Marruecos,
después de que fue en el duodécimo lugar en 1976, incluso hace tres años llegó
a ser el primero, antes de Francia, en la lista de los socios de Marruecos.
En este contexto, es
importante recordar la historia, en este caso el difunto Mohamed Larbi Messari,
escritor, periodista y ex ministro e ex embajador, lo describía asi: “Desde
1912, hasta la visita se Sarkozy (Noviembre 2007) España se ha quejado a menudo
de la prioridad adquirida por el país galo. Dicha prioridad puede parecer casi
un privilegio cuando la verdad es otra. Es interesante recordar que el
presidente francés, cuando se reunió con los empresarios de su país, les
recordó que Marruecos no debía ser considerado como un territorio reservado
para sus intereses. También insistió en que Francia había perdido ciertas
oportunidades (se refería al asunto de los aviones Rafal 3) por motivos que
debían ser tenidos en cuenta para prevenir nuevas pérdidas de pactos u
oportunidades políticas y económicas con este país”, se refería a Marruecos.
Es verdad que las
relaciones bilaterales han ido cobrando cada vez más racionalidad entre España
y Marruecos, pero, siempre existen algunas voces sociales o políticas en España
que no les gusta este proceso, y experimentan algunos juegos infantiles para
entorpecerle. O sea, “existe el hecho de que ciertas fuerzas políticas
españolas emplean el tema marroquí para fomentar las intrigas partidistas, con
el objetivo de crear conflictos políticos por ambas partes”.
Por parte de la sociedad
española, es otro tema de preocupación para Marruecos, estado y pueblo, sobre
todo cuando es sabido de que hay injerencias extranjeras relacionadas con los
asuntos vitales de Marruecos, como es el caso de integridad territorial.
En el ámbito cultural,
una vez, el difunto Messari dijo lo siguiente:
“Se ha comprobado que
para Madrid Marruecos no se considera aun un socio digno de respeto. En el ámbito
económico quizá, pero en lo cultural no se considera que esté a la altura para
poder montar con España, desde la igualdad, un proyecto cultural común”.
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