En estados Unidos no solo se estrena presidente, sino política
exterior y, quizás, gracias al total control de las dos cámaras del Congreso,
la política interior.
El presidente electo de Estados Unidos, el republicano
Donald Trump acaba de dar, lo que podría ser el botón de muestra: “Se debe
poner término a la locura en Siria”, dijo antes de puntualizar (que es más
importante y más significativo) “y tengo ideas diferentes de la administración anterior”.
Lo de “poner fin” es una póliza de seguro que podría augurar
nueva era. Sin embargo habrá que esperar más detalles aunque, para muchos
observadores imparciales peor que Obama y su John Kerry difícilmente se puede
encontrar.
¿Qué es lo que puede aportar el nuevo presidente? Mucho y
nada, pero antes que nada expresar un voluntad política de acabar con el
derrame de sangre y poner fin al apoyo al terrorismo que la, hasta ahora, administración
imperante, tiene como opción estratégica para realizar algunos intereses “vitales”
para Washington según sus estrategas militares e incluso políticos.
Trump no tiene nada que perder. Ni espera sueldo ni
apoyos esporádicos. Tiene y así lo ha demostrado hasta ahora, una firme intención
de ser un presidente diferente que “obra por el bienestar de los americanos y
su seguridad interior y exterior” y para ello solo un comportamiento basado en
principios éticos y en valores morales pueden garantizar.
Oriente Medio, primero y en él Siria, Irak, Yemen y quizás
incluso Libia, pero también esfuerzos para disipar tanto suspense y tanto miedo
a una tercera guerra mundial con Rusia y sus aliados.
El mundo necesita otros políticos americanos, otras
ideas, otras visiones y más adaptación a los imperativos de la comunidad
mundial.

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