22 convenios y acuerdos hoy en Tanzania. 23 ayer y
anteayer en Ruanda y un número igual o más en Etiopia, tercera y última etapa
de la actual gira real por algunos países del continente.
Este nuevo
viaje del rey Mohamed VI por estos países africanos está colocando las bases de un sólido partenariado
político, económico y social entre los dos países, conforme a la visión real de
la cooperación sur-sur.
Se trata, como señalan
muchos observadores imparciales en las capitales visitadas hasta ahora por el monarca,
de un nuevo estilo de diplomacia y de relaciones bilaterales o multilaterales
que se basan en economía y finanzas. Es decir en intereses recíprocos, lejos de
la palabrería, la demagogia las ideas preconcebidas y los clichés de la era de
la guerra fría y de la paz caliente.
Se trata
también de crear sólidos mecanismos inherentes de evitar todo mal entendimiento
gratuito o provocado por tercios que en nuestro continente no son justamente
los que faltan, proliferando hasta en la sopa.
Con sus
visitas, el calor de la acogida, los acuerdos bilaterales firmados y el
refuerzo de un partenariado multiforme con estos países africanos en espera de
hacerlo con el resto de los países del continente, el rey Mohamed VI, ha
resucitado (rehabilitado) una vocación africana del reino que algunos habían creído
muerta o agonizante.
Volvemos pues y
volver, como diría el otro, es vivir. Estamos viviendo lo que dentro de poco será
comentado como la más acertada iniciativa marroquí en materia de su política exterior
y la más atinada empresa para demostrar a propios y extraños que africanos
somos, y africanos permaneceremos.

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