El papa pidió ayer a
los periodistas un esfuerzo extra para buscar la verdad y garantizar que no se
propaguen rumores capaces de matar a gente.

No cabe la
menor duda de que Su Santidad se refería a la prensa occidental y su “cola”
tercermundista.
Pero no solo
el Papa, que, con más valor y más valentía moral denuncia lo que todo el mundo,
unos más que otros comentarios en términos de inquietud e incertidumbre.
¿Qué sucede en
Siria; en el Yemen, en Irak, en Corea del Norte en algunos países latinoamericanos insumisos, en Afganistán etc.?
No. Nadie lo
sabe y todo lo que escribe la prensa occidental (no americana) es pura especulación
o el folklore de copiar sin verificar las fuentes.
Nos hubiésemos
abstenido voluntariamente de señalarlo porque el tema no merece mención. Pero,
este sadismo occidental y machismo leninismo oriental nos están contagiando a
los que no debemos, en principio, tener absolutamente nada ni con unos ni con otros.
Pocos…muy
poco, ni siquiera los americanos ignoran la dimensión y la envergadura de la manipulación de la información
por los medios de comunicación americanos en estrecha, estrechísima colaboración
y coordinación con las agencias de seguridad nacionales.
El Papa se
inquieta porque esto causa la muerte de inocentes y el mundo y especialmente la
ONU lo debe hacer porque es su deber y obligación.
Total, unos
recogen o citan a otros y todos introducíos en el error y en los cálculos de
los medios militares y de la inteligencia americanos.
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