Mujeres que “trabajan” en el sector de contrabando entre Melilla y Nador
se ven obligadas a abandonar a sus hijos en el enclave español, lo que permite,
por lo menos una cobertura social a estos hijos abandonados fruto de una emigración
obligada.
Sin embargo
es inconcebible: mujeres que sirven de transportadoras, en el sector de
contrabando, generalmente pertenecientes a barrios populares de Nador, especialmente
Derb Namouus (callejuela de los mosquitos) abandonan, muy a menudo a sus hijos
en el enclave español de melilla para poder consagrarse plenamente a sus “tareas”.
Estos hijos
se instalan después en centros de albergue junto a otros menores que hayan
logrado entrar a la ciudad a través de las alambradas o mediante los “servicios”
de los contrabandistas.
El primer
centro, ubicado frente al paseo Ferkhana, recibe cerca de 300 niños de las
diferentes ciudades marroquíes. El segundo centro que se encuentra al este de
la ciudad, alberga a unos 160 jovenes marroquíes mientras que el tercer centro,
reservado únicamente a las jóvenes, acoge a unas 60 marroquíes.
Según el diario “Assabah” citado esta mañana por “Le360”,
estas madres marroquíes toman la dolorosa decisión de dejar a sus hijos detrás de
ellas para poder garantizarles, por lo menos una cobertura social. Durante sus
desplazamientos en Melilla, estas mujeres ven clandestinamente a sus hijos y se
informan de su vida.
Estos
hijos, de 6 a 12 anos, crecen de esta forma en estos centros de acogida donde
son adoptados por familias españolas mientras que otros menores se transforman
en vagabundos que viven en deplorables condiciones o bien, como sus madres que
los han abandonado, contrabandistas entre Melilla que conocen, bien y Nador que
van conociendo.
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