Como España, marruecos está
en vísperas de elecciones legislativas que, dicen, decisivas para el futuro
político del país.
Dicen… porque no lo parece.
De las dos c osas, una: o bien hay una grave carencia informativa o bien no hay
nada político que valga la pena en este país.
Lo cierto es que, tanto en
la prensa escrita como audiovisual e incluso en la electrónica (digital) se
puede encontrar todo… si, todo: sucesos, deporte, cultura, economía y la
política y políticos que, desde hace semanas (algunos dicen meses) se han
eclipsado tanto que han pasado a formar parte de las rubricas de hechos
inéditos.
En, efecto, a excepción de
la inestimable oportunidad que la Constitución del país le da al jefe del
gobierno con un “montón” de minutos ante las cámaras de país, en directo en el
marco de sus respuestas en las sesiones de preguntas orales (todo un privilegio
legal y legitimo que roza la propaganda electoral, casi no sabemos del resto de
la familia política marroquí.
¿Ha dicho Usted partidos
políticos? Pues algunos dudan de que existan aun y en todo caso prefieren sus
reservas y su mutismo, hasta las disciplines polémicas y las espontaneas
réplicas del jefe del gobierno han desaparecido.
¿Se habrán dado cuenta los
líderes políticos que critica r a Benkiran es hacerle un favor.
Ciertamente sus respuestas
suelen ser un espectáculo que nadie se atrevería a negar por lo que atacarlo
equivale a darle la oportunidad de lucirse más de lo que está y es.
Menos de 4 meses. Como no
hay ninguna novedad ni nuevas ideas, ni nuevas estrategias electorales ni nada
que decirle a los marroquíes creo que, en este caso, el silencio es oro.
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