Como en todo el mundo y como a través
de la historia de la civilización (política), en Marruecos hay líderes políticos.
Unos carismáticos, y muchos sin carisma (indispensable para un liderazgo político)
ni referencial claro y menos aun preciso o conciso.
Esto es de notoriedad pública aunque en este país lo solemos comentar
en voz baja casi murmurando.
Servidor cree que el falso líder político es quien, en vez de resaltar
los valores morales y políticos de su partido, sus principios éticos de su
partido sus virtudes y sus programas, se pasa la vida insultando, calumniando y
descalificando a sus oponentes o a los dirigentes de otros partidos políticos muy
a me nudo en medio de hipócritas aplausos
que se toma por elogios.
¿Quién en Marruecos conoce realmente los programas de los partidos políticos
que apoya o los de los otros que desaprueba?
¿Por quién votamos, por el programa de un partido o por el carisma de
un líder (o candidato)?
Una peligrosa cultura política de con “opciones aproximativas” y de “de
ser elegido podría…”.
Marruecos ha conocido grandes líderes. En tiempo pasado y casi llorando…
es un país de tradición dirigente… de cuando el tono y las vibraciones traducían
la verdad y la honestidad. Lo que se podía hacer y lo que no se podía hacer… de
cuando no se mentía aunque la política tercermundista es sinónimo de esto: la
mentira y la impostura.
Contrariamente a lo que vi vimos y, unos más que otros, padecemos.
Y lo más difícil que, a falta de la autenticidad y de la originalidad
debemos aceptar las copias y las invenciones. Las que son “diferentes a los demás”…
las que “no saben delegar”… las que “no son visionarios”… las
que “no cuidan sus palabras” y las que “no suelen respetar su entorno natural”.
O sea: en una sola palabra: los que son más falsos que un billete de 15 DH.
Por ello, por más que se cante, tanto monta, monta tanto… porque, en principio, todos los partidos politicos tienen "muy buenos principios". La diferencia estriba en la aplicacion o el ejercicio de estos "muy buenos principios", en la conciencia viva de que son lo menos para los marroquies y en la con viccion de que pueden contirbuir al bienestar de los ciudadanos.
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