Resulta, cuando menos decepcionante de este mundo y de sus donantes de
lecciones de moral y de democracia, des cubrir que más
del 90% de las imágenes sobre la guerra en Siria son falsas. indignantes imágenes
de niños en Homs o en Alepo bajo los bombardeos dan vuelta al mundo, siendo,
difundidas en las redes sociales millones de veces durante, prácticamente las 24 horas del día, cuando,
en realidad, son rodadas en la vecina Chipre o en Doha (Qatar).
Se trata de una inmoral conspiración
n o contra el régimen sirio, sino contra la verdad y la transparencia. Una
manera como cualquier otra para decirnos a todos nosotros (los árabes y
musulmanes) que es esto lo que os espera en caso de que no os pongáis de
rodillas.
Una guerra psicológica contra
los valores morales y contra el derecho y la razón.
A nadie le interesa el
destino del presidente sirio ni de sus ministros ni de los actores de su régimen.
Aquí se trata de todo un pueblo. De inocentes civiles desarmados entre la
espada del terrorismo mundial (Daesh ms EEUU y occidente más sus satélites
regionales, especialmente Turquía y
otros árabes).
Poco a poco, los pueblos árabes
descubren las calamidades de aquella siniestra “Primavera árabe” confeccionada
y lanzada en/por laboratorios israelí-americanos y que, a juzgar por el curso
de los acontecimientos en Siria y en toda la región árabe, los hay que aun
esperan una reedición de este maquiavélico guión.
La situación en el mundo árabe
es grave. Pero grave para todos, para unos (los que prometen a Israel
modificaciones del Plan árabe de paz para ajustarlo a sus caprichos) y a sus víctimas
que van aumentando a lo largo y ancho del mundo árabe.
Lo curioso para no decir
lamentable es que en este tenebroso panorama el único que ha comprendido es
justamente Israel y no sus nuevos “aliados” al amparo de sus pueblos.
Una vergüenza… Pero la
historia no los ab solverà.
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