Buenas
noches Marruecos
Los que han leído nuestra serie “Chakib
Khelil: un obsequio envenenado de estados Unidos a Argelia” habrán constatado
que en el Magreb y más concretamente en Argelia y Marruecos algo se mueve.
El reciente informe del departamento
de Estado americano sobre el estado de derechos Humanos en Marruecos y antes
la, cuando menos, enigmática posición de EE.UU durante el debate del Consejo de
seguridades pobre el Sahara no son más que los primeros indicios de una tentativa
de alterar la relación de fuerza en la región.
A los dos antes citados se suma
y condiciona la tentativa de Estados Unidos de colocar a uno de sus hombres
(porque tiene nacionalidad americana y siempre ha trabajado para Estados Unidos)
Chakib Khelil, ex ministro de Energía acusado de malversación y corrupción y
regresado a Argelia, totalmente blanqueado para, dicen suceder al actual
presidente Abdelaziz Bouteflika.
Para ello, Washington que
insiste en imponer a este hombre en Argelia, necesita la “colaboración” de
algunos hombres claves del régimen argelino, especialmente el “Sr. Hermano” Said
Bouteflika (hermano del presidente).
Pero, parece que los hay que no
quieren comprender, menos aun admitir que los tiempos de las alianzas
estratégicas es remoto y que vivimos una época de intereses… ni amigos ni enemigos,
solo intereses.
Estados Unidos juega mucho en
Argelia y satisfacer la avidez de sus actuales dirigentes puede no tener límites
sobre todo en cuanto a sus relaciones con sus aliados tradicionales como
Marruecos.
Los botones de muestra son muchos,
las soluciones también. Entre ellas la profilaxis de que no haya ninguna convulsión
de la actual relación de fuerza en la región.
En síntesis, aunque los expertos
del Magreb saben que, para Estados Unidos, Marruecos es una constante en su política
exterior, podemos encontrarnos ante una encarnizada y tal vez desastrosa guerra
de intereses en una región ya muy sensible y muy frágil.
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