Lo había visto en un filme: un alto ejecutivo
del Banco Mundial aseguraba a su interlocutor (un investigador internacional)
que “a la institución mundial no le interesa ni la venta de armas ni la compra
de concesiones”. El alto funcionario del BM era categórico: “a nosotros lo que
nos interesan son los créditos… las deudas”.
Sobrecogedor, aterrador, escalofriante, estremecedor:
No faltan los adjetivos calificativos. “Si agarras a un país con deuda, te apoderas
de su soberanía y de su independencia”.
¡Alucinante!
Si seguéis
la mirada acabaréis en Siria, donde Rusia no ha obsequiado absolutamente nada. Todo
está apuntado y bien apuntado en un cuaderno (o un ordenador del Kremlin),
hipotecando el presente y el futuro de este país y de su régimen. Todo se pagará…
todo, ni un rublo, o dinar menos y de no poder hacerlo en los plazos requeridos,
hay otras maneras de pagar y de recaudar.
Unos han
salvado a Estados Unidos y a gran parte de Occidente. Otros van a tener que
salvar a Rusia. Es la regla del juego que todos conocían desde el comienzo.
Y cuando se
pierde la decisión soberana, se pierde todo y a esto se le llama ocupación…
colonialismo… usurpación.
¿Se podía obrar
de otra forma? O planteando la misma pregunta de otra forma ¿Hasta qué punto ha
contribuido Rusia y su presidente a este caso en Siria? Probablemente nunca
nadie sabrá absolutamente nada porque, entre otras cosas, casi no hay
diferencia entre alianza o amistad y miras expansionistas.
Pero Siria
no es más que el botón de muestra. Nunca antes el mundo árabe estuvo tan
desmembrado y expuesto que se desmembré más, gracias, principalmente a la conspiración
de muchas “potencias” regionales con los invasores americanos o rusos. Para el
resto (Francia y el Reino Unido) las migajas…
Y el
espinoso problema para EEUU y para Rusia es que ninguno de los dos ha planteado
seria y objetivamente, hasta ahora, las hipótesis de que se vaha Bachar al Assad
o que se quede.
Depende de
lo que Washington puede dar al Kremlin a cambio.
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