En voz alta “Solidaridad” con el Polisario: ¿Por quién suenan los negocios?

Jugosas comisiones de la malversación de la ayuda humanitaria internacional. Negocio de criadas-criados desde los campamentos argelinos de Tinduf a familias europeas. Agencias de “adopción” para parejas estériles etc. De estos focos de atracción comercial y de muchos otros se conjuga la “solidaridad” de muchos con el “pueblo saharaui” (pueblo del desierto pero solo en el desierto Occidental marroquí en el Oriental argelino, es otro cantar). La pasta que eclipsa todos los valores morales y los principios éticos de la democracia, de la libertad e incluso de la noción, misma de la verdadera solidaridad.
¿Cuántos saharauis viven en Tinduf y cuantos en su país: Marruecos? Los segundos se sabe, los primeros ni hablar. Argelia y su Polisario están allí con sus fusiles, sus carros y sus amenazas para todo aquél que se atreva a censar a la población de los campamentos, objeto de riquezas y de opulencia no solo para las cúpulas argelino-argelinizada (polisarista) sino también para muchos caciques de asociaciones de “solidaridad “ con el “pueblo saharaui”.
Más del 78% de la población de los campamentos argelinos de Tinduf cree (así se lo han inculcado Argelia, el Polisario y sus cómplices españoles) que Layun, Dajla, Bojador, Smara, Guelmim etc. son peores que estos campamentos. Una responsabilidad triplemente compartida: Marruecos porque 40 anos después no ha encontrado la acertada comunicación con  sus hijos desterrados en los campamentos argelinos de Tinduf. Argelia y su Polisario por pisotear los derechos más elementales de una población de’ la que vive y se enriquece, en la información y en la comunicación y España porque las mil y una asociación españolas que visitan dichos campamentos jamás dicen la verdad. Quieren que siga allí en tan difíciles condiciones y precarias circunstancias: prohibidas las imagines de la prospera Layun o Dajla, prohibido hablar del desarrollo que conoce y va conociendo el Sahara marroquí… prohibido hablar del callejón sin salida que permite el más inmoral negocio de la historia… de la región.
El propio director del gabinete del presidente argelino Abdelaziz Bouteflika reconoció “que su enfermedad ha reducido sus energías”. Solo las recupera cuando se le habla del Sahara y de Marruecos.
Interés y dividendos… “Pasta” fácil. No hay lugar a los principios.
¿Quién en España quiere realmente una solución justa y equitativa al problema del desierto (Sahara).
Aunque nadie, ni en el Congreso de diputados de España ni fuera de él, se habla de ello: el porcentaje de los verdaderamente saharauis que vive actualmente en Marruecos es en torno al 69’3%. Pero aquí en el Sahara marroquí y en todo Marruecos aprendimos a hacer uso del cerebro antes y mejor que las armas. Al final nos sirvieron los dos.
Si a un referéndum de autodeterminación, pero ¿con que criterios? Se ha ensayado u es la ONU que se ha hartado: Argelia y su Polisario quieren derecho de voto a todos los argelinos, a todos los mauritanos, a todos los malíes y nigerianos (Níger) y hasta a todos los españoles que desde hace 40 años o más repiten, la misma y ya muy aburrida canción.
Y yo le diré una cosa: si 40 años después no hay solución es porque hasta ahora no hemos escuchado voces que preconicen el impulso de la reconciliación y el dialogo, sino monos, extravagantes pulseras de mano, pantalones vaqueros y camisas a flores con sus tambores de guerra.
Pasarán de moda y 400 años después o más será el mismo problema y los mismos intereses en torno a la “causa”. En espera: paciencia que tarde o temprano prevalecerá el sentido común.

Así es la historia… llena de convulsiones e inflexiones.

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