Uno de los pretextos que ha presentado el Secretario general de la ONU
para justificar su, según Marruecos "desliz semántico sin fundamento jurídico",
“la caótica situación en que vive la gente en los campamentos” se refiere a los
campamentos argelinos de Tinduf.
Bank i-moon no
ha sido el único en ver aquél inmoral espectáculo que monta y organiza Argelia
y su Polisario cada vez que hay una visita extranjera a dichos campamentos:
Gente esquelética, niños hambrientos, ancianos deshidratados (artificialmente)
y un inhumano panorama destinado para conmover al corazón más duro y a
introducir en el error al más listo de los dirigentes. En una palabra: un nuevo
modelo de mendicidad montado por la DSN argelina y ejecutado fielmente por sus
agentes polisaristas.
Lo curioso es
que ni el Sr. Ki-moon ni ningún “presidente” de las asociaciones que proliferan
en España o algún político amante a vacaciones en el desierto ha preguntado a
sus huéspedes argelino-argelinizados ¿Por qué no llega la ayuda humanitaria
internacional a la boca y menos aun al estomago de aquella pobre gente? Ni ¿Cómo
se puede pensar, donde hay tanta opulencia (hoteles de 5 o más estrellas,
trajes de 10 000 dólares y primera clase en las compañías de navegación aérea
para Nueva York, Canarias, Madrid o Estocolmo?) puede haber tanta miseria y
tanta hambruna?
Ven a los
dirigentes impecablemente “mantenidos” pero luego convergen sus miradas hacia
los umbrales de las tiendas de campana para ver y posteriormente comentar la
tragedia y el caso.
¿Y la fábrica
de pollos del “presidente” vitalicio”? ¿Y las suntuosas cenas de Madrid con los
nuevos líderes políticos?
Todo un crimen
contra la humanidad. En este caso contra los propios (según la versión polisarista)
y extraños (según la versión de los visitantes).
¿Pero pueden ignorar estos visitantes-ángeles de la
misericordia cuantos millones de dólares genera esta miseria?
Seguramente y a
juzgar por lo que declaran a su regreso a España, no, entre otros argumentos porque
no se han atrevido a preguntarlo.
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