Ya está. La montaña dio a luz a un ratoncito. El secretario general de
la ONU ha publicado su Informe-venganza.
El ataque del Secretario general de la ONU comienza con el segundo párrafo
de su informe al acusar a Marruecos de no respetar los canales diplomáticos y
de organizar una manifestación en Rabat y otra en Layun.
Luego en el párrafo 5, Ban Ki-moon reclama el mantenimiento de la
MINURSO y lo que es peor: cita una carta del jefe de la banda del Polisario
quien exhortaba (amenazaba) al Consejo de seguridad a “asumir sus
responsabilidades”.
De incongruencia a incongruencia…de hostilidad a hostilidad, de desequilibrio
a desequilibrio y de manipulación a manipulación. Tratándose de un Secretario
general del organismo mundial es grave…muy grave: en el sexto párrafo el Sr.
Ki-moon responsabiliza a Marruecos de los incidentes en torno a la ruptura de alto el fuego,
citando, de nuevo, una versión del
Polisario que nadie, hasta ahora ha confirmado salvo el SG de la ONU. Más que
informe es un ajuste de cuentas.
Luego en el párrafo 9 dice: “he expresado mis lamentos de que las
negociaciones no se desarrollan en condiciones previas de manera a alcanzar un
estatuto definitivo, una solución política, mutuamente aceptable inherente de
conducir a la autodeterminación del pueblo del Sahara”.
Luego consagra todo un párrafo (13 al 13 congreso de las milicias del
Polisario, citando incluso 2472 congresistas como si los haya contado
personalmente.
En el párrafo 15, Ban Ki-moon opone a las 12 cartas de las autoridades
marroquíes, que afirman su respeto de los derechos humanos, abogando por el
plan de autonomía, las 10 cartas que le ha dirigido el “presidente” vitalicio
del Polisario.
En el parrafo52, el SG de la ONU expone la imposibilidad para la
MINURSO de continuar su misión sin la componente civil, amenazando incluso que
ello podría provocar el cese de la misión de los militares.
Para qué seguir: de las dos cosas, una: o bien al Sr. Ki-moon, Argelia
le ha prometido una función de “responsabilidad” en Tinduf o bien el hombre
siempre fue polisarista sin que nadie lo descubriera.
Y en ambos casos, la palabra la tienen los miembros del Consejo de
seguridad.
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