Rusia esgrime razones e inventa
pretextos. La retirada de parte de sus pertrechos militares de Siria se debe a
otros motivos. De hecho ni el futuro de Siria ni el de su presidente habían figurado
nunca entre las prioridades estratégicas del Kremlin.
Con la guerra en Siria y màs
concretamente la intervención militar rusa en este país se han realizado muchos
objetivos, impensables antes de los acontecimientos en Siria. Entre los
objetivos estratégicos realizados el fin o una drástica atenuación de la agitación
que duraba desde” hacia dos décadas en el Cáucaso norte, desertada por la
inmensa mayoría de sus grupos radicales (anti-rusos) para unirse a Daesh en
Siria que ha dado incluso el nombre de “provincia”, Wilaya Kavkaz, como
escribimos ayer, citando a Esglobal.
Una vez en Siria Moscú sabia que
volverían lo que ha exigido una intervención militar en Siria (contra ellos).
El ministro ruso de la Defensa, Serguey Choigou hablaba hace poco, al
presentar un balance de las operaciones militares rusas en Siria ante el
presidente Vladimir Poutine, de “2000 ‘combatientes’ cosacos fuera de combate”.
De hecho fueron màs…mucho màs. Lo suficiente como para no volver a constituir
una seria amenaza en el Cáucaso-Norte a Rusia.
Misión cumplida… exitosamente. Que los sirios
se la apañen ahora como puedan.
Pero ya que estaban allí se trataba también de
desacreditar a Estados Unidos ante sus “socios” y “aliados” regionales.
También se ha logrado. Sin confesarlo… ni
siquiera alzar la voz para denunciarlo, la inmensa mayoría de los satélites de
Estados Unidos en oriente Medio y en África del Norte sienten una profunda
frurstracion ante lo que, algunos de ellos, se atreven a calificar de “capitulación”
americana frente a Rusia en Siria y en la región. Lo que ha creado un clima de
desconfianza y de parquedad inherente de cambiar o por lo menos de alterar, a
medio plazo, las coordenadas de la función medioriental.
Poutine se frota las manos y se presenta como
no solo un socio en la búsqueda y elaboración de la paz mundial, sino como su principal artífice.
¡Qué màs podía pedir… Baldomero!
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