Decíamos… que
el Secretario general de la ONU reconoce su desconocimiento del expediente del
Sahara, afirmando “referirse a la experiencia de sus colaboradores”.
Y decíamos que es grave… muy grave para Marruecos y
para la muy delicada función del Sr. Ban Ki-moon con el que no tenemos absolutamente nada en contra, salvo que, en tanto que Secretario general del organismo mundial debe conocer a fondo los expedientes de los que derrocha declaraciones.
Pero no precisamos que es, en parte o implícitamente
la responsabilidad de Marruecos que no supo o no pudo explicar al Sr. Secretario
general de la ONU lo que es realmente el prefabricado conflicto del Sahara. Es decir:
Apetitos y reivindicaciones territoriales de Argelia que, para realizarlos o
realizar parte de ellos, obra con la procuración al Polisario. O sea que ni “pueblo”
saharaui ni lo que se imaginaba el Sr. Ki-moon.
La idea es esta. El resto es una adversidad regional
y geopolítica entre los dos principales países del Magreb que el SG de la ONU y
todo el mundo lo debe descubrir a través del saber-hacer diplomático y
comunicativo de Marruecos, a falta de lo cual seguiremos como desde hace 40 años,
simples y vulgares victimas.
Contrariamente a lo que creen muchos ingenuos en
Marruecos, si hay algo que va a corregir el tiro del Sr. Ban Ki-moon, seria la
imponente manifestación de Layun y sus 180 000 manifestantes que, dicho
sea de paso, ha sido, hasta ahora inexplicablemente ignorada o mal explotada.
Ban-Ki-moon conoce, eso sí o lo debe conocer, el
censo español de 1974 y las modificaciones posteriores de este censo. Conoce
también o debe conocer y de no hacerlo
seria exclusivamente nuestra culpa que no se puede hablar de consultas referendarios
sin censos e identificación previos de la población de los campamentos y el establecimiento
de los criterios de esta identificación.
Ignorarlo seria dar un salto en el vacío y en lo
desconocido y el Sr. Ban Ki-moon lo sabe y no se debe cansarse de recordárselo.
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