Una nota del departamento de estado americano reiteraba ayer que “Consideramos, que el Plan marroquí de autonomía es serio, realista y creíble” y… (Esto lo decimos nosotros y lo debía decir la nota americana) el único.
Los términos del Departamento de estado no son
nuevos aunque un poco asombrosos después de una actuación màs bien ambigua y
decepcionante durante la reunión ayer a puerta cerrada de los miembros del
Consejo de seguridad de Naciones Unidas y tras un ejercicio de acrobacia
diplomática que solo Estados Unidos sabe practicar desde el comienzo de la crisis
entre Marruecos y el Secretario general de la ONU.
En efecto fue gracias a España, Francia y Egipto
como no se ha logrado sancionar la controvertida reunión con un comunicado.
Sin olvidar que es el Secretario general del
Organismo mundial ni el debido respeto que debemos mostrarle, su “derrape
verbal” ilustra de manera triste pero elocuente que no conoce el expediente y
chapurrea las informaciones al respecto, lo que no es digno de un Secretario
general de la ONU, en principio socio neutro e imparcial.
El que no duda no sabe cosa alguna. Detrás de lo que
dijo o dejó de decir Ban Ki –moon en los campamentos argelinos de Tinduf había algo
“gordo”…muy gordo. Pero como, dos son uno, uno es ninguno, Marruecos (no el
oficial ni oficioso) logró desbaratar, con la impotente manifestación de Layun
(180 000 manifestantes. Es decir el doble de la población de los campamentos de
Tinduf según el censo español en una sola ciudad saharaui aunque lamentablemente ha sido horriblemente mal explotada por los responsables de exteriores y de comunicacion en Marruecos) la maniobra
dilatoria de la que el “pinchazo” del Sr. Ki-moon era el primer eslabón.
Volvemos al comienzo con, esta vez, la imperiosa
necesidad de permanecer “al loro” porque de distraernos saldrían a relucir extrañas
formulas como “más que una autonomía, menos que una independencia”.
El Sahara es marroquí y marroquí debe seguir siendo.
Lo corrobora el 79’4% (según estadísticas de la ONU) de sus habitantes en
Layun, Dajla, Smara, Bojador, Guelmim etc y lo dijeron en voz alta y en mayúscula
el martes pasado en las calles de Layun.
No hay peor sordo que el que no quiere esciuchar ni
peror ciego que el que no quiere ver.
No obstante, el desenlace final de la crisis está
aún muy lejos y algunas declaraciones de los responsables de nuestra política
exterior nos dejan atónitos. El instante exige mucha prudencia, mucha cautela y
sobre todo mucha clarividencia en el momento de decidir o lo que es igual de
declarar.
En Marruecos nadie es “persona non grata” siempre y
cuando se concierte su venida de manera conveniente, conforme a los usos y
costumbres de la hospitalidad política y diplomática… incluido el Sr. Ki—moon en
caso de reconocer su, cuando menos, “lapsus” y obre en consecuencia. Es decir:
no olvidar que la capital de marruecos es Rabat y que fue precisamente el rey
Mohamed VI quien lo invito a trasladarse al Sahara marroquí para “marcar las diferencias”
en sus ideas y en su imaginación.
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