Desde el comienzo de la crisis
entre Marruecos y Ban Ki-moon en torno a sus, poco dignas de un socio en la búsqueda
de una solución, hemos advertido contra el exceso de optimismo en cuanto a los
apoyos dentro y fuera del organismo mundial.
Peor aún: hemos prevenido, en màs
de una crónica, contra la “quinta columna” que podría aprovechar esta coyuntura
para vengarse de la pérdida de importantes recursos por su, ya considerado inútil,
lobbing. Es el caso en España donde “algunos” instan al gobierno del país vecino,
no a pronunciarse al respecto, sino a alinearse a posiciones, juzgadas por
ellos con razón o sin ella, anti-marroquíes, en alusión a la posición expresada
por el departamento de estado americano.
Los que conocen a fondo el
problema del Sahara saben pertinentemente que su solución no depende de esta “Quinta
columna”, ni de Argelia, ni de su Polisario ni siquiera de estados Unidos. Depende
única y exclusivamente de los marroquíes y entre ellos los saharauis que, con
su reciente manifestación en Layun (180 000 manifestantes) màs del doble
de la población de los campamentos argelinos de Tinduf, han hecho el camino…
manifestando su patriotismo y su re chazo de lo que dijo Ban Ki-moon en Tinduf.
En cuanto a Estados Unidos, como
todas las “quintas columnas” la española se ha olvidado de que en abril del
2013, los servicios de John Kerry habían presentado al Consejo de seguridad un
proyecto de resolución que proponía ampliar el mandato de la MINURSO a la
vigilancia de derechos humanos en el Sahara, una maniobra que Marruecos supo desbaratar,
gracias, entre otros, a España, Rusia, los Emiratos árabes Unidos y Arabia Saudita.
Esta vez no va a ser ninguna excepción:
el folklore de las vísperas de abril (informe del Secretario general de la ONU
sobre el Sahara) luego, para la decepción de muchos, las c osas volverán a su
curso normal… como siempre.
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