Desde hace meses los
observadores en las capitales medi orientales constatan con estupor y suma
inquietud el cansancio extremo de la diplomacia americana en Oriente Medio y más
exactamente para con el conflicto sirio.
Falta de disuasión,
falta de comunicación, falta de reacción, falta de orientación y falta incluso
de liderazgo.
Estados Unidos se
limita a administrar la incertidumbre en un momento en que sus satélites no
cesan de cometer incongruencias que, por otra parte, ilustran la falsedad de
las tesis y teorías de la pretendida coalición anti-terrorista a la que
pertenecen o afirman pertenecer.
De este modo, de “intervención
contra Daesh en Siria” hasta “Intervención para derrocar a Bachar al Assad” la incoherencia
geopolítica y geoestratégica regional e internacional de algunos de los
satélites de EEUU toma dimensiones alarmantes.
El mundo no es ingenuo
y nadie ignora que en el derecho internacional y en los usos y costumbres de
las relaciones internacionales no existen agresiones legitimas o derrocamientos
de regímenes legales. O se lucha contra el terrorismo y se demuestra o se
intenta derrocar un régimen, único reconocido por la ONU en aquél país, y se
proclama en voz alta y en mayúscula.
No obstante, la inquietud
viene de Washington, donde, contrariamente a lo que sucedía hasta ahora, en vez
de imaginarse métodos para apaciguar un más que posible foco de tensión y de crispación
extremas con Rusia e Irán, se expresan posiciones alineadas con la locura y la
incongruencia a pesar de que nadie ignora que solo el departamento de estado
sabe por qué lo adopta.
¿A quién podría servir
una confrontación abierta en Siria entre Rusia, Irán y Siria frente a EEUU, Turquía
y Arabia Saudita? O mejor dicho: ¿para que serviría?
De hecho ni Turquía
ni Israel con enormes intereses en el conflicto sirio pueden cumplir sus
promesas y el territorio sirio serviría para el estreno de una nueva era de
interminables conflictos, cambios geopolíticos y desestabilización general y
generalizada de los países de la región.
Estados Unidos sabe
que es inconsciente, pero lo alarmante es que no obra en consecuencias.
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