Oriente Medio y su impotencia Los exterminadores de la paz


 Résultat de recherche d'images pour "Photos des combats en Syrie"
Desde hace semanas, por primera vez desde la guerra en Siria, Daesh se encuentra serios apuros. Rl avance del ejército sirio le ha privado de posiciones tan estratégicas que auguran el desmoronamiento de la banda terrorista… tanto que oficiales turcos han entrado precipitadamente en negociaciones con los jefes terroristas de Daesh para, por un lado tranquilizarlos y trasmitirlos las garantías de la alianza pro-Daesh a corto y medio plazo.
¿Queda aun alguien que duda quién está tras Daesh? O lo que podría ser igual: ¿Hay aun alguien que duda de lo que es, realmente, Daesh?
Los que ponen el grito en el cielo. Los que hablan de victimas civiles. Los que enarbolan una intervención terrestre en Siria. Los que instan a Estados Unidos a intervenir para salvar a Daesh…los que…los que. Todo el mundo los conoce. El avance sirio en el norte los ha desenmascarado. Temen que terminen las olas de refugiados, temen que se mantenga el mismo régimen en Damasco porque saben pertinentemente que nunca les perdonará. Saben que este régimen amenaza sus intereses ocultos, su maldad gratuita y su malevolencia disfrazada de religión y de extrañas democracias cuando son, símbolo e ilustración de la represión y de la tiranía.
No. Ni son coaliciones anti-terroristas ni quieren que termine el triste y caótico episodio de su Daesh. Los únicos en combatir el terrorismo a trancas y barrancas son los pueblos sirio e iraquí, ambos victimas atroces de Daesh y de sus patrocinadores.
Mientras tanto no cesan de advertir contra la amenaza de Daesh pero al mismo tiempo de la de los que realmente lo van a aniquilar.
Hasta hace poco presentaban al fenómeno terrorista en Siria y en Irak, más en la primera que en el segundo, como fuera de control y que solo con sus tropas en el suelo se podía paliar la amenaza.
Hoy la desaparición de esta amenaza es una realidad. Cada día, pierde más terreno, más hombres y más estrategias dentro de Siria e Irak, trasladando poco a poco su epicentro de poder a Libia o al Yemen.
A los pueblos sirio e iraquí y a sus decenas de miles de refugiados que erran por el inclemente Occidente (porque en muchos países “hermanos” no les aceptan) no les interesa quién puede acabar con el monstruo, no tienen preferencias de banderas, de discursos o de nacionalidades.

Esperan desesperadamente una feliz desenlace, mientras que otros esperan relevos de regímenes e instalación de un nuevo orden regional al servicio de la opresión, la esclavitud y de la usurpación de riquezas

Comentarios