“Si
Bachar al Assad no se va, lo obligaremos a que se vaya por la fuerza”. No. La
amenazadora frase no es de ningún opositor sirio, ni siquiera de algún dirigente
de Daesh. No, no es una amenaza de un sirio con derecho y razón a querer o a
repudiar a su presidente, lo que hubiera sido razonable y hasta legitimo: un
sirio que desea que su presidente cese de serlo y que se vaya. Normal y hasta lógico.
Ahora
bien, cuando este tipo de amenazas viene de un ministro de exteriores de un país,
como el del presidente que quiere derrocar por fuerza, miembro de Naciones
Unidas, la cuestión toma una violación caracterizada de la carta de la ONU, del
derecho internacional y de todas las normas y normativas que rigen las
relaciones internacionales.
La
frase, no obstante, ilustra fehacientemente el objetivo y finalidad de todas
las luchas contra Daesh y contra el terrorismo que proclaman muchos, que son,
nadie lo ignora, los verdaderos y legítimos padrinos y patrocinadores de Daesh
y de otros grupos terroristas que viven y respiran gracias a sus dólares y a
las toneladas de armas que masacras a los sirios y a los iraquíes.
En
Ginebra II y antes en Viena durante 3 veces, se ha establecido un calendario de
lo que debía ser y no fue una negociación inter-siria que debía desembocar en
elecciones y la expresión voluntad popular en Siria.
No
fue posible. El proceso fue abortado en su estado embrionario. ¿Saben porqué?
Sencilla y enigmáticamente porque los
hay que no quieren permitir al pueblo sirio pronunciarse. Se autoproclaman como
sus tutores y por lo tanto este pueblo, para ellos ni es mayor ni es vacunado.
Ellos “deben” hablar en su nombre, decidir en su nombre y optar en su nombre.
¡Increíble!
Y porque este pueblo no reclama la ida del presidente, ellos se encargarán de
que se vaya por fuerza. Luego encontrarán a su sucesor si no es sirio ¡Qué más
da! Lo importante, lo esencial es que sus proyectos en Siria como el
ensangrentado gasoducto que debe ven ir de Qatar, pasando por Turquía y Jordania
para llegar a Siria y sus puertos mediterráneos que se asoman a Europa, dejen
de ser vedados, como ahora, por este presidente que quieren que se vaya.
De
si pueden o no cumplir lo que amenazan ni siquiera se debe hablar porque…
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