¡Santo
Dios!... ¡Qué país! Diría el otro, hasta los pescadores están de huelga. Esta mañana
no hay pescado en las plazas. No importa lo que reivindican, porque todo el
mundo reivindica, pero esta es una huelga silenciosa, “pacifica”, de las que si
no preguntas por qué no hay pescado no podrías averiguar la razón ni el motivo.
Total: no hay pescado y esperamos que se salgan con la suya.
A unos les
gusta la revolución, a otros las huelgas.
Y es que los marroquíes,
según todos los indicios e incluso estudios de las agencias especializadas
figura entre el pelotón de cabeza de los países en cuanto a huelgas y también
entre ellos en lo que concierne a la inutilidad de estas huelgas. Es decir: más
del 99’99% de las huelgas tienen otra finalidad y, por consiguiente otro
desenlace: tratar de ensombrecer la imagen del gobierno y salen con las manos vacías.
Por su parte el gobierno las usa como instrumento y termómetro de la salud democrática
dentro y fuera del país. Pero nosotros, los marroquíes de “a pie” pagamos los
platos rotos a pesar de lo cual volvemos a las urnas y volvemos a votar a quien
nos ha usado como carne del cañón.
Así las cosas,
todos los informes nacionales e internacionales en torno a la situación social
indican, no sin humor e ironía, que, cuando se trata de huelgas o
manifestaciones “los marroquíes tienen gatillo fácil… quizás mucho más fácil de
lo que debe”.
Y así las
cosas también, debido a las interminables huelgas y manifestaciones ante el
Parlamento y en toda Calle Mohamed V, han comenzado a aparecer “florecientes”
negocios de bocadillos, botellas de agua y hasta vendas y espadrapos por si las
moscas…
La necesidad
es madre de las ciencias… como el oportunismo es el padre de la pobreza y la
precariedad.
Comentarios
Publicar un comentario