Este mediodía decíamos aquí en “conacentomarroqui”
citando a “The Times” Estados Unidos y Rusia instalan nuevas bases aéreas en el
nor-este de Siria.
Y precisamos, refiriéndose al citado
rotativo, que las fuerzas de ambos han comenzado a ordenar bases aéreas en las
zonas controladas, respectivamente por los kurdos y por el ejército
gubernamental sirio en el nor-este de Siria cerca de la frontera con Turquía e
Irak, siendo la distancia entre las dos bases, dignas de la época de la guerra
fría, menos de 50 Km.
O sea: un posicionamiento (militar)
que excluye a los satélites regionales incluida Turquía para circunscribirse única
y exclusivamente a las dos superpotencias ni uno màs ni uno menos.
Washington (el Pentágono) no ignora
que su “inversión geomilitar depende en gran medida del aval del régimen sirio
que no han podido derrocar ni a base de billones de dólares ni de la confección
de alianzas y tramas regionales e internacionales contra él. Y que si no lo ha
podido hacer EEUU, la OTAN y los que se autodefinen como potencias regionales
en 5 años difícilmente lo podrán hacer con una Rusia màs que decidida y un Irán
sin sanciones internacionales.
En efecto, Irán es la clave, porque ni
el Kremlin ni la Casa Blanca hubieran podido atreverse a entrar en tan
peligroso juego geopolítico en una zona tan sensible como Siria e Irak y
Oriente Medio en general.
No cabe duda de que ha habido concertaciones
previas y acuerdos preliminares, no solo entre Rusia y EE. UU, sino también
entre éstos y el régimen sirio a través de Rusia.
Lo que, traducido a terminología política
significa delimitación de zonas de influencia para evitar todo “incidente”
inherente de hacer caer las máscaras.
Siria, de este modo pasa de un
escenario de confrontación regional a una probable proyección de, o bien una
nueva guerra fría, o bien una paz caliente y en ambas, el principal perdedor
seria, primero el pueblo sirio y le siguen los que in vierten miles de millones
para derribarlo sin tener o poder decidir de la alternativa.
Para Estados Unidos, Siria de hoy no
es Siria de hace un mes. Damasco ha podido recuperar màs del 45% de los
territorios que ha perdido en el transcurso de los últimos 5 años. Lo que, al parecer,
nadie preveía en Occidente a penas hace un par de semanas.
Para Rusia, artífice, junto a Iran y
Hizbolah libanés se trata de una inversión que debe ser rentable y quizás incluso
la mejor de las ultimas 2 décadas. Gracias a Bachar al Assad, Poutine ha podido
imponerse en tanto que interlocutor privilegiado de Estados Unidos y de
occidente no solo sobre Siria, sino, y sobre todo sobre Ucrania, la ubicación de
los misiles de la OTAN y sus nunca esclarecidas relaciones con Teheraní.
¡Segundos fuera! como diría la
conocida frase pugilística, en Siria comienza lo “serio y en lo serio, los segundos
como Turquía y otros satélites regionales nada tienen que hacer.
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