El atentado que ha sacudido esta mañana Una de las más
concurridas arterias de Estambul (entre la Mezquita Azul y Museo Santa- Sofía)
con un saldo aun provisional de 10 muertos *, 9 de ellos turistas alemanes y más
de 15 heridos, algunos de ellos de gravedad invita a un nuevo enfoque en la
lucha anti-terrorista.
Ni “Daesh” ni ninguna otra banda terrorista respetan
ni a propios ni a extraños. De hecho no tiene propios y son extraños todos los
que no acatan sus leyes de la muerte y destrucción, que, sin embargo, y pese a
todos los pesares, existen y todos los conocemos.
Nuevo enfoque en la lucha anti-terrorista y también
y, quizás, sobre todo un nuevo enfoque en las relaciones internacionales: màs
transparencia, más realismo y más equidad. Y es que el terrorismo con todas sus
especies y todas sus variedades no son más que el hijo legítimo de los descalabros y adversidades en
las relaciones internacionales: apetitos geopolíticos, económicos y sueños hegemónicos
han legitimado el terror y han impuesto nuevas y prefabricadas pautas para las
concepciones políticas, sociales y hasta culturales. De tal modo que se combate,
a menudo, por procuración, a quien opta por amistades o alianzas contrarias a
los proyectos o a la idiosincrasia política y se cataloga a regímenes en función
de su servidumbre y su sumisión
Oriente Medio… nuestro Oriente Medio es,
desgraciadamente el laboratorio predilecto elegido por las llamadas súper
potencias para ensayar todo tipo de sus sueños y sus planes para el presente y
futuro.
Los precursores del terrorismo en tanto que factor
de equilibrio o de remodelación de mapas políticos en Oriente Medio y en África
del Norte, eran consientes, desde el comienzo de la amenaza potencial e
indiscriminada de su “criatura” a corto, medio y largo plazo a todo el mundo,
los de cerca y los de lejos.
Hoy era Estambul. Ayer, aunque pocos han hablado y
suelen hablar, era Bagdad. Hace poco era Beirut y poco después Paris… todo un
ciclo infernal que debe constituir, aunque no es así, nuestra prioridad de
todas las prioridades con la que solo prescindiendo de su egoísmo y su
egocentrismo pueden acabar con la lacra.
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