Erase… mañana Abil Kacem Chabi “La voluntad de los pueblos y la ceguera de los gobernantes”

Así fue siempre y así no va a ser esta vez: Provocar guerras, hablar de quien tiene que irse y quién puede quedarse, imponer negociaciones e ir pensando en la reconstrucción. Las partes del mercado, los dividendos y esto para mi, aquello para vosotros. Para ello, se debe prefabricar oposiciones, mandatarios y preparar relevos porque los que hay piensan en otros.
Cuanto màs destruido está el país màs beneficios genera para los destructores-reconstructores. En el Yemen, Siria, Iraq, Libia etc. ya se está pensando en cómo anticiparse en la cola a este o a aquél. Muchos ya preparan palas, picos, cemento y Buldócer por si haría falta destruir lo que aún queda de pie. Son reservas que se deben conservar celosamente. Todo está listo hasta las oposiciones y los que van a poder decidir mañana. Nadie quiere migajas. Hay lugar para todos. En la repartición del pastel puede caber todo el mundo.
Así son y nunca van a cambiar. Al contrario están contagiando a beduinos que ya no piensan màs que en función de beneficios y privilegios, olvidando que ni son socios ni aliados, sino simple y racionalmente agentes y domésticos. Sus dólares no les protegen lo suficiente o por lo menos eternamente. Pero ellos, ebrios con el prestigio coyuntural y las calificaciones de circunstancia  no lo saben. Mañana puede ser otro día aunque las catástrofes de algunos, para otros son beneficios.
Ahora bien… La verdad es otra. La realidad es y va a ser distinta y distante. La liebre saltará de donde menos piensan todos. No todo va a pasar como en sus sueños. Los pueblos de la región lo han jurado y la impotencia de hoy puede coinvertirse en potencia de mañana….porque como diría el gran poeta tunecino, Abul Kacem Chabi (1909-1934) en su eterno poema  La voluntad de los pueblos y la ceguera de los gobernantes”:

 Si el pueblo algún día aspira a la vida,

Inevitablemente sucederá lo que tiene que ocurrir
Inevitablemente desaparecerán las noches,
Inevitablemente se romperán las cadenas
Soplará entonces un viento fuerte en las quebradas,
en lo alto de las montañas y entre los árboles
Quién dijo:
“Cuando me lanzo hacia una meta
me dejo llevar por la esperanza
olvidando toda prudencia.
No evito los caminos empinados
No me detengo ante la caída
ni las llamas ardientes.
Quién no abraza las montañas

vivirá para siempre en los valles ...”

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