Asi las cosas, Ankara no es màs
que el instrumento ejecutor de un diabólico plan de partición de este gran
país, acariciado desde hace tiempo por Estados Unidos, Israel y algunas
caricaturas de “potencias” regionales.
Irak, gobierno y pueblo
descubren, de repente, a Turquía y la naturaleza de sus miras expansionistas a
expensas de sus vecinos. Y con Irak, todos los países árabes sobre los cuales
el régimen Erdogan ha construido la salud económica de su país, descubren a un
enemigo potenciales que no espera màs que sus convulsiones para mover sus
tropas y su apetito territorial.
¿Y la Liga árabe? Mejor no
responder o por lo menos indispensable: forma (ba) (en pretérito) porque el
pueblo iraquí ha desbaratado la dilatoria maniobra turco-sionista, del plan
americano-sionista en el que Ankara, como antes dicho, es instrumento ejecutor.
Pero al fin y al cabo, actuando
se producen cosas… y se han producido.
1) Todo el mundo ha
descubierto el verdadero rostro de Erdogan y la amenaza que representa con su
clan a la seguridad y la estabilidad de sus vecinos árabes y a todo el mundo
árabe.
2) Que tanto Turquía
como los comanditarios de su agresión acabarán por comprender que no se puede
contar con los régimen en pie en la región porque, entre muchas otras cosas,
están muy lejos de Dios, cerca de estados Unidos y de Israel.
3) Que a medida que
avanzan los ejércitos nacionales sirio e iraquí, recuperando, desde hace
semanas de manera espectacular, mucho territorio, Turquía, aliado natural y
estratégico de “Daesh”, se ha precipitado a proteger sus “inversiones”
terroristas en Irak antes de que se produzca una situación similar a la de
Siria que imposibilitaría su intervención.
4) Que al final,
hasta sus discretos “aliados” regionales se van dando cuenta de que esto “no va
a conducir a ninguna parte”.
5) Finalmente que
Erdogan y su clan están jugando en Irak su futuro…político y geopolítico.
Político por su nefasta repercusión e impacto en el interior de Turquía y
geopolítico porque es la última oportunidad que la OTAN da a Erdogan y a su
régimen para llevar a cabo uno de sus planes para imponer la visión americana y
neo-colonialista de Oriente Medio y Nor-Oeste africano.
En síntesis: Turquía está
extenuada…. Sin aliento. Vive a expensas de ilusiones: Cero problemas con los
vecinos, un milagro económico, la democracia islámica etc… Muchos y, cada vez,
màs problemas con los vecinos. Con el cierre de la fronteras con Siria y la
prohibición de la dirección Ankara-El Cairo, además de muchas otras
direcciones, Turquía acentúa su desaliento y los países musulmanes y europeos
ven en Erdogan y su modelo exactamente lo contrario de democrático y
exactamente lo contrario de islámico.
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