El teatro de
operaciones militares en Siria y también en Irak está cambiando de manera
exorbitante y ac elerada. Cambia la relación de fuerza y con ella las perspectivas de un
conflicto que ha conocido todo… todo, menos la verdad.
Con la ofensiva rusa
en Siria centenares de “combatientes” de “Dae’sh”, según fuentes dignas de fe
en Trípoli, han huido de Siria y de Irak
hacia Libia… y van huyendo. Otra amenaza muy seria para los países de la región,
entre ellos Marruecos y asimismo algunos países europeos mediterráneos como
España, Francia e Italia.
Pero esta no es la
única amenaza que acecha, no solo la región, sino al mundo. Efectivamente,
entre los peligros que podrían cambiar las coordenadas de la actual ecuación
medí oriental es una nueva concepción de los pueblos de la región que parecen
haber llegado a la conclusión de que “lo de Siria” no tiene absolutamente nada
que ver ni con los sirios ni con los árabes. “Es una guerra entre EEUU y sus
aliados y Rusia y los suyos”. Es decir: entre los que “combaten” al terrorismo
(los rusos) y los que lo “apoyan” (coalición antiterrorista dirigida por
Estados Unidos).
Y es que las
declaraciones de unos y otros permiten desgraciadamente inclinarse por es
concepción de las cosas. Mientras que Moscú, en su desesperada búsqueda de
salvaguardar sus interesen la región mide sus palabras y se pronuncia siempre
en términos de guerra contra el terrorismo, los Occidentales (como el ministro
británico de defensa) dan la impresión
de que esto no es su prioridad, sino la de derrocar al régimen en Damasco.
Total: que, en caso de
un desenlace, si desenlace pueda haber en Siria, los vencedores y los vencidos
serian Rusia o estados Unidos y sus satélites en la región y fuera de ella.
¿Qué significa todo
esto?
Sencilla e
irracionalmente que, por primera vez en la historia de la región, las dos
superpotencias (Rusia – EEUU) dejaran de ser antagonistas para elaborar una distensión
entre ambos a expensas de los pueblos y Estados de la región, comenzando por
Siria. La actitud del Kremlin así lo indican y las diversas declaraciones de la
Casa Blanca así lo corroboran.
¿Quién ha ganado en
Siria? Nadie. ¿Quién ha perdido? Todos. Los que han ayudado (aliado) con una u
otros tendrán que aceptar las consecuencias de una situación que ellos mismos,
con sus torpezas y su egoístas cálculos, han creado.
Comentarios
Publicar un comentario