En lo que constituye la primera valoración “oficial” y
publica, el secretario general del Partido del progreso y Socialismo” (PPS) ha
revelado lo que todo el mundo saber pero nadie denuncia.
Entre muchas otras incongruencias denunciadas por Nabil Benabdellah
figura “la mano secreta que trata de manipular y dirigir a algunos partidos políticos”.
Grave…muy grave. La mayoría de los marroquíes crecíamos
que esto formaba parte ya de un pasado, además de triste y doloroso, remoto. Pero,
de ser así, no exageraríamos di dijéramos que en Marruecos nada ha cambiado o
por lo menos realmente. Nombres, métodos y maneras de proceder.
Poco…muy poco.
La duda de Benabdelah que puede conducir a la certeza y a
la convicción concierne, no solamente a él o a los políticos, sino a todos los marroquíes
porque en este caso por más que votemos a “este”, en la cartografía saldrá
“aquél”. Sino ¿Cómo, no concebir, sino explicar o comprender que un partido que
saca y de lejos el mayor numero de votos y de escaños se encuentre entre los
colistas en la clasificación de las presidencias de las regionales que acaba de
conocer el país?
Servidor entiende que, antes de generalizar la evaluación,
se trata de un problema que el jefe del partido ganador de los comicios debe
explicar a los marroquíes porque a falta de lo cual seria acusado de, por un
lado, encubrir la impostura política en el país y de, sino conspiración contra
la voluntad popular, por lo menos complot del silencio. Y en ambos casos es
pasible de un voto de sanción en los próximos comicios.
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