La pequeña y ejemplar historia
paso en Tetuán, más exactamente en la carretera de Malalien que conduce hacia
Mdi’q y Fnideq y las magnificas playas entre ambas:
Como de su costumbre cuando se
encuentra en Tetuán, el rey Mohamed VI conducía su vehículo personal cuando ve
a un octogenario con una enorme carga atravesar la carretera precipitadamente.
El Rey para su vehiculo, se
baja y se dirige hacia el anciano al que le pregunta por su nombre, edad y
naturalmente el por qué tiene que llevar
tan inadecuada carga para su avanzada edad, respondiendo el octogenario con toda la naturaleza del mundo. Si reconoció o
no al soberano, nadie lo precisa, lo cierto es que el monarca le prodigo
consejos que el anciano escucho con suma atención, pareciendo que va a acatar.
No importa como ha termina do la
historia. Lo importante como empezó: un rey que se interesa por sus súbditos,
sobre todo los menos favorecidos por la vida y por las circunstancias.
Mohamed VI siempre fue y
estuvo así: cerca de su pueblo y un rey ciudadano.
Cuentan que una vez en Tánger a
comienzos de su reinado, vio a una yeblia (mujer del campo tangerino) que vendía
queso casero. Se acercó a ella y le preguntó por el precio, respondiéndole ella
de manera muy natural. Entonces le volvió a preguntar cuántos quesos vendía por
día, respondiendo ella:
-
Entre tres y cuatro y
con los que te voy a vender serán cinco, inchaalah.
Se quedó muda y pensativa un
instante y le lanzó medio asombrada, medio contenta:
-
¿No eres tú el rey?
-
Pues… si
-
Pues no creo que un
rey vaya a comer mi queso, porque el suyo le viene del extranjero.
-
Pues se equivoca, le
cortó, me intereso porque lo compraré y lo voy a comer. Dame 10 quesos.
Le envolvió en papel y en una
bolsa los 10 quesos y se lo entregó.
Le pagó el rey antes de que le
cortara la aldeana:
-
Sr. Me has dado mucho.
Esto es excesivo, casi exagerado. El precio es 25 dirham.
-
El resto es una contribución.
Además me llevo solo uno. El resto lo darás como limosna.
Cuentan que el rey se fue de allí,
observando con orgullo y admiración cómo, efectivamente la pobre mujer repartía
los 9 quesos entre los pobres.
Esto solo puede ocurrir en el
norte: “Dios es Generoso”. La nobleza real y a nobleza popular.
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