En la noche del domingo a lunes, el secretario
general del Partido del Istiklal, Hamid Chabat ha derribado la mesa al
proclamar el fin de su alianza con el PAM y su salida de la oposición , instando
a votar por el PJD en las Regiones de Tánger-Tetuán-Al Husseima y en
Casablanca-Settat. Muchos políticos (hombres y mujeres) han perdido el sueno
aquella noche y los teléfonos nunca habían, funcionado antes tanto entre
ellos/ellas hasta el alba de aquél famoso lunes.
Pero, antes incluso de que se votara en aquellas
Regiones, los dos dirigentes del Istiklal que son Yasmima Baddou y Nouredine
Mediane habían decidido de rebelarse contra la decisión de su secretario
general, optando respectivamente por aportar su voto a Mostafa Bakkoury y a Ilyas
El Omari. Desde entonces se sucedieron las sorpresas y los golpes bajos,
procediendo de todos lados, pulverizando esta cosa llamada mayoría y su pacto y
su honor y sus compromisos.
La RNI se fue a votar contra su aliado de la mayoría el PJD en
las dos citadas regiones. Luego el MP siguió el paso de la RNI y sus electos votaron al
PAM por miedo y por interés… y al final, el partido que se había clasificado
primero durante el escrutinio con sufragio universal del 4 de septiembre para
las Regiones se ha encontrado con tan con dos presidencias regionales (Rabat y
Tafilalete), mientras que el partido llegado segundo se llevo 5 con la ayuda de
partidos de la mayoría que han preferido mantener un pie con Benkiran en el
gobierno pero otro con Ilyas el Omari en la oposición, según el principio de “animo,
huyamos”.
Este ejercicio de acrobacia poco democrático ha
derribado muchas certezas:
1) la certeza de la mayoría gubernamental. Las elecciones regionales habrán demostrado que la mayoría
gubernamental no existe más que en la capital y que no tiene ojos más que por
los cargos gubernamentales. Pero fuera de ello la mayoría está dispersa.
Los reflejos son decididamente tenaces. En
efecto, a pesar de que los electores hayan sancionado a estos partidos que proceden
a alianzas anti-naturales o que transforman la política en juego de casinos y
pese a que los hayan sacado por la puerta han regresado por la ventana. Y de
esta forma, pues, el escrutinio puso al PAM fuera de las puertas de las
ciudades, dando una mayoría clara y confortable al PJD, pero este partido ha
regresado por la ventana, impulsado por la RNI y el MP.
2) La certeza de la pluralidad de las formas del partido de
la administración. Cuando escribí hace unas semanas que la RNI y el PAM montaban en la
misma montura que se llama “El partido del Estado” el ex jugador de baloncesto
Mezouar lo había sentido mal y llevo a cabo un rabioso ataque contra todos los
editorialistas y cronistas que n o ven en la RNI que un suplente del PAM. Pero el propio
Mezouar confirma él mismo todo esto, dando instrucciones a sus tropas para
acordar sus sufragios al PAM que, sin embargo no le ofreció nada a cambio. Y… ¡desgraciados
los que no hubieran respetado estas consignas! Algunos de los cuales fueron
expulsados como fue el caso del coordinador del partido en Casablanca Mohamed
Bentaleb.
De esta forma y desde aquél día, es inútil continuar
hablando de dos partidos diferentes, la
RNI y el PAM son las dos caras de la misma moneda o más
preciso, el primero no es más que el anejo del segundo, no disponiendo ni de
poder de decisión ni de personalidad y menos aun de objetivos, por lo menos
fuera de su amo el PAM.
3) La certeza de la independencia de la opción en el seno de
muchos partidos políticos. Chabat ha perdido el control sobre sus compañeros
dirigentes del partido en el seno del Comité ejecutivo del Istiklal. Laensar no
controla a sus notables, cada uno de ellos tiene sus propios intereses. Y
Mezouar es peor que ambos ya que sus notables, por lo menos los que pretenden
cierta independencia respecto al PAM fueron revocados o sometidos a presión
para que se inclinen ante sus decisiones.
4) La certeza de que hay lecciones que sacar de este
escrutinio del 4-9. Una vez más, efectivamente, aparece cabalmente que la clase
política no aprende nada de sus errores del pasado y no saca lecciones de la
actitud de la vox populi.
De este modo, el elector que ha echado y echa a
los partidos de la oposición fuera de las ciudades, que ha votado contra la
alianza PAM/Istiklal/USFP y que ha rechazado a Mostafa Bakkoury en la
presidencia de una ciudad como Mohammadia, ha visto contra su voluntad y de
manera más que sorprendente a éste regresar para acceder a la presidencia de la Región de Casablanca,
gracias a la oposición y a la mayoría.
Esta situación irrealista conducirá a unos de los
dos siguientes guiones:
-
O bien los electores
que se desplazaron a las urnas, verán su apetito político bloqueado para
siempre y su interés por la política caerse en la indiferencia
-
O que esta clase media
ira todavía mas masivamente a votar por el PJD durante la próxima vez, dándole
una mayoría absoluta que le permita administrar solo las ciudades, regiones y
el parlamento, vengándose de esta forma de las mezquinarías de aquella gente
que no tiene ninguna consideración por el interés general y que no ven más que
sus augustas personas. Si el dinero ha retrocedido el pasado día 4, volvió a
bombo y platillo el 14-9, si los pobres han rechazado el dinero el 4 de
septiembre, los “grandes” electores lo han buscado desesperadamente y aceptado
10 días después.
Lo que buscan, realmente, hacer competencia al
PJD lo deben hacer de manera justa y leal, ganando la confianza de la gente,
aprendiendo de sus errores y corrigiendo sus equivocaciones de nacimiento y no
con las improbables concertaciones nocturnas y las detestables amenazas de
sacar de los armarios las vilezas y las infamias, unos y otros.
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