En un video difundido el lunes, el PPS critica en términos
crudos la “la manera en que se desarrollaron las elección es de los consejos
regionales”.
En él el secretario general de este partido, Nabil Benabdellah afirma “haber
permanecido fiel a sus alianzas y a sus compromisos subscritos con sus aliados”.
Una alusión clara a la RNI y de forma indirecta al Istiklal que anuncio
poco antes un punto de inflexión en el orden de sus alianzas. “Los electos del
PPS respetaron escrupulosamente las consignas del partido”.
Benabdelah va mucho más lejos al ser el primer dirigente político
en decirlo en voz alta y en mayúscula: “El resultado final de la elección de
los presidentes y de los burós debe respetar la voluntad popular y a los
electores”.
Esta vez la alusión es al PJD llegado en estas elecciones
regionales muy por delante de los demás partidos, tanto en numero de votos como
en el de escaños y que el resultado final no refleja esta cartografía.
El secretario general del PPS ve en todo esto una mano
que trata de manipular y dirigir a los diferentes partidos políticos. Es esta
voluntad hegemónica que ha dado la victoria al PJD, creando un grave problema ya
que no permite la obtención de instituciones independientes ni respetadas por
los electores.
La osadía de Benabdelah, primera de su genero desde el
anuncio de los resultados de las recientes elecciones para la formación de
presidentes y de sus burós debe enmarcarse en su justo marco de responsabilidad
política de un partido en un país donde justamente brilla por su ausencia esta
responsabilidad moral y política.
El problema planteado por el PPS debe ser profunda y concientemente
abordado y debatido en Marruecos y sus instituciones políticas y sociales.
¿Quién trata de dirigir a algunos partidos políticos? De hecho:
¿Qué partidos tratan de dirigir?
¿Quién de ustedes puede responder? Aunque la verdad es
que es un secreto de Polichinela.
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