Marruecos/Lucha anti-terrorista: El nuevo enfoque de Hammouchi

El patrón de la DGSN y de la DST parece, según « Le360 » adoptado un enfoque y un planteamiento renovadores en la lucha contra el terrorismo. En vez de optar por la violencia, privilegia la escucha a fin de compren de la manera de operar de los seudo “yihadistas”.

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¿Por qué Marruecos no ha vuelto a conocer actos terroristas desde el del café Argana en el 2011 en el que 45 personas de diferentes nacionalidades y de diversas confesiones? Una pregunta a la que trata hoy de responder el diario Al Ahdaz al-Magrebia.

Desde entonces, la Dirección general de seguridad nacional (DGSN) y la Dirección general de la seguridad territorial (DGST) han  desplegado enormes  esfuerzos para desarrollar nuevos métodos y nuevos planteamientos de lucha contra el flagelo terrorista en Marruecos.

Para Philippe Heymann, profesor de derecho en la Universidad de Harvard y autor del libro “Terrorismo, libertad: ganar sin hacer la guerra” el término “guerra”  no encaja en la ecuación. “Para el profesor, como para muchos otros, el eslabón que falta es el de la escucha, de la comprensión y de la valoración”, precisa el diario marroquí.

Para este rotativo, Abdellatif Hamouchi, patrón de la DHSN y de la DGST parece estar muy cerca de este enfoque: “El planteamiento de Hammouchi da la prioridad al abandono de la violencia, siendo el objetivo principal que los seudo “yihadistas” se negaran a asesinar a los civiles inocentes”. En una segunda etapa, tratará de obligarlos a detener propagar su ideología antiestatal.

El punto inédito y exclusivo del enfoque Hammouchi parece ser, según el diario, su negativa de obligar a los seudo “yihadistas a operar una revisión de su ideología. Al contrario, “la prioridad consiste en dar a la escucha, para comprender lo que pasa en sus cabezas”.

Para ayudar al éxito de este método, los ex “yihadistas” recientemente liberados y los actores de derechos humanos fueron descartados y con poca margen de maniobra.

Aunque este nuevo método pudiera dar sus frutos, la amenaza que pesa sobre Marruecos sigue muy seria, impulsada por la inseguridad imperante en países vecinos, sin olvidar la fragilidad socio-económica, principal elemento que favorece el enrolamiento de futuros terroristas.

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