Brasil/ Manifestaciones: Más libertad, menos Estado

Centenares de miles de brasileños, entre 900 000 y dos millones, según las versiones, desfilaron ayer en más de un centenar de ciudades del país para compartir el sentimiento de cólera y de reprobación hacia la izquierda en este país. En Sao Paulo la exasperación era más visible que en el resto de Brasil.
 Des centaines de milliers de Brésiliens ont manifesté pour dénoncer les scandales politiques et la corruption, et demander le départ de leur présidente.
“Manifiesto porque soy brasileña y que quiero a mi país. Cuando se quiere a su país se defiende y se hace lo posible para evitarle el daño”, dijo Maria Alice, una elegante profesora universitaria de unos 60 años en lo que parece una expresión  general de los brasileños de diferentes edades y de diversas clases sociales para con la presidenta Dilma Rousseff,  y su gobierno. En Brasilia y en el resto de las ciudades de Brasil las masas manifiestan con en enormes banderolas al frente de las manifestaciones que reclaman la destitución de la presidenta pero también del Partido de trabajo.
Las interpretaciones son diversas: “Estoy vacunado contra el Partido de los trabajadores”, gritaba un manifestante en Belo Horizonte mientras que en Sao Paulo, Francisco tiene una visión diferente. Para él Antes, los ricos se preocupaban de los pobres. Existía una forma de paternalismo. Con el gobierno del PT los ‘trabajadores miserables’, pequeños obreros, domésticas etc. se han convertido en menos baratos y más exigentes “Han adquirido derechos y un estatuto cuan do la clase más adinerada ha perdido el poder adquisitivo y el poder, así de simple”, dijo antes de precisar: “Con Lula, los más pobres pudieron con sumir, comprar cosas, pero a crédito. Aquella riqueza era artificial. Se han endeudado y ahora que no hay mas dinero se revolean”.
Lo cierto, como dicen muchas pancartas “a todos nos gustaría pasear con un reloj sin ser agredidos” en alusión a la caótica situación de la seguridad ciudadana en las grandes ciudades de Brasil.
En definitiva, ayer (domingo) eran decenas de miles de brasileños que abogaban de diferente manera por el “impeachment” (la destitución de la presidenta). No obstante, paradójicamente, con tradición social, los medios de negocios no desean añadir a la crisis económica una crisis política.
O sea; los intereses desembocan siempre en las más extravagantes de las alianzas y en los más extraños de los apoyos aunque, eso si, todos están contra la corrupción y el corporativismo.

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