“Por cierto que tú fallecerás [¡Oh, Muhammad!] y ellos
también fallecerán [pues nadie es inmortal]”. (Az-Zumar, Los Tropeles, versículo
30)
Aunque hay diferencia de opinión acerca de la edad del Profeta, parece ser que vivió 63 años.
Al ser anunciada la muerte del Profeta (SAS), los creyentes
perdieron la razón, permaneciendo estupefactos y desamparados. Incluso Omar
(BDSE) no quería creer en la muerte del Profeta, oración y la paz sobre él.
Juraba a la gente que el Profeta (SAS) estaba aun vivo.
Abou Bakr Essediq entró a la casa del Profeta (SAS) y lo
vio cubierto de un tejido. Descubrió su rostro, lo besó y comenzó a llorar.
-
“Que mis parientes
sean sacrificados en tu lugar”, decía, feliz eres muerto y vivo. Por el que
Tiene mi alma en su mano, Dios no te Hará probar la muerte dos veces”. Salió y
se dirigió hacia Omar (BDSE) quien hablaba a la gente.
-
“Siéntate, Omar”, le dijo
La gente se congregó a su alrededor.
Recitó las alabanzas al Señor y agregó:
-
“Al que adoraba
Mohammad, anuncio que Mohammad ha muerto. Pero el que adora a Dios, el Señor
Está vivo y no muere. ¿No ha dicho?
‘Desde luego debes morir como
deben morir’ (Az-Zumar, versículo 30) y también:
‘Mohammad no es más que un
profeta entre otros que pasaron antes de él. Abandonaréis, hombres, el combate
si muere’ (Al Imran, versículo 144).
Fue entonces cuando los musulmanes comenzaron a llorar.
Cuenta Ibn Abbas:
“Por Dios, se diría que la gente no había sabido nunca
que Dios había revelado estos versículos hasta que fueron citados por Abou Bakr
(BDSE). Todos los escucharon y los repitieron”.
Cuando los compañeros prestaron el juramento de pleitesía
a Abou Bakr Essediq (BDSE) para tomar el relevo en la dirección de los destinos
de la “Oumma” (nación) del Profeta (SAS), éste fue lavado por los hombres de su
familia.
El Mensajero de Dios que la oración y la paz sean sobre
él fue sepultado en tres hábitos: dos Souhari y el tercero un abrigo.
Los hombres se preguntaban sobre la manera de proceder al
lavado del Profeta (SAS): ¿Como lavarlo? ¿Se le debe desnudar como a los demás
hombres?, durmiendo durante la discusión y escuchando una voz que les decía:
- “Lavad al Mensajero de Dios, conservándolo vestido”.
Otra discusión fue entablada sobre el lugar de la tumba.
Abou Bakr Essediq (BDSE) aportó la solución cuando dijo: “He escuchado al
Profeta, que la salvación y la bendición de Dios estén con él, decir:
- “Todos los Profetas fueron enterrados en el lugar donde
fallecieron”.
Su lecho fue levantado y una tumba cavada por Abou Talha
Al-Ansari (BDSE).
La gente comenzó entonces a desfilar para rezar. Los
hombres entraron primero, seguidos de las mujeres y los niños.
Finalmente, el miércoles por la noche, el Profeta que la
salvación y la bendición de Dios estén con él fue colocado en su tumba. La
arena cubrió la tumba.
En el momento de morir, el Mensajero de Dios, Él le
bendiga y le dé la paz, tenia sesenta y tres años, no habiendo dejado ni un
sólo dinar. Incluso su tónica en malla estaba hipotecada por haberse comprado a
crédito una cantidad de cereales.
Que Dios le bendiga y le salude el día de su nacimiento,
el día de su muerte y el día de su resurrección.
El fallecimiento del Profeta que el saludo y la bendición
de Dios estén con él, provocó una gran tristeza y una profunda pena en los
corazones de los musulmanes.
La tristeza era general. Las lágrimas inútiles que no
calmaban las heridas de los fieles que estaban acostumbrados a escuchar al
Profeta, oración y la paz sobre él, aconsejarlos sobre su religión y dirigirlos
en el camino del Señor.
El Amado de Dios (SAS) era un ser humano pero el más
perfecto y el mejor de todos.
Su perfección y su integridad le fueron atribuidas por el
Señor Todopoderoso; De aquí proviene la imposibilidad de expresar y de contar,
sus virtudes.
Ningún hombre después de él o durante su tiempo debe
pretender haber recibido revelación alguna, despertado o soñando o haber
escuchado o visto al ángel, transmitiéndole el Mensaje de Dios. La revelación
terminó con la muerte del Mensajero de Dios Mohammad, oración y la paz sobre
él. La ley religiosa había sido concluida y no necesitaba ningún excedente.
Hasta aquí este ultimo episodio de Mohammad Mensajero de la Paz. Gracias por su
atención hoy y gracias por su atención desde hace un mes.
“Muhammad
no es sino un Mensajero, a quien precedieron otros”. (Al Imran, Familia de Imran,
versículo 144).
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