“Y por
cierto que no hemos hecho inmortal a ningún humano. Si tú ¡Oh, Muhammad! [que
eres el mejor de la creación] has de morir, ¿por qué razón tendrían ellos [los
incrédulos] que vivir eternamente?” (Al Anibia’a, Los Profetas, versículo 34).
Después de su regreso de la Peregrinación de
Despedida, el Profeta (SAS) optó por residir en La Medina hasta finales del
año 10 de la Hégira. En
Muharram del año 11 de la
Hégira, el Profeta (SAS) cayó enfermo.
A comienzos de Rabi’e Al-Awwal, concretamente un
miércoles, comenzaban los dolores del Profeta (SAS). Sentía, que la oración y
la paz sean sobre él, dolores de cabeza y fiebre. Días después, el Profeta
(SAS) había pronunciado un sermón en el que había hecho alusión a su muerte.
Subió al púlpito, comenzando por expresar sus alabanzas
al Señor:
“El Señor Pidió a uno de sus siervos elegir entre la vida
y lo que Él tiene. El siervo eligió lo que Tiene el Señor”.
Al escucharlo, Obu Bakr (BDSE) lloró porque comprendió
que el Profeta (SAS) hablaba de su propia persona.
Después de que las madres de los creyentes dieran su
acuerdo para que el Profeta (SAS) permaneciera en la residencia de Aicha
(BDSE), se dirigió a esta residencia acompañado por dos miembros de su familia,
Al Abbas y Ali.
Una vez allí su fiebre se agravó.
“Verted sobre mi siete odres
de agua a fin de que pueda salir a la gente y hablarles”, dijo a su familia.
Se sentó en un tocador perteneciente a Hafsa bin Omar
(BDSE), vertiendo agua sobre él hasta que dijo:
“¡Basta!”
Salió a ver a la gente, presidiendo una oración y
pronunciando una prédica.
Al constatar que su enfermedad lo debilitaba, dijo:
“Decid a Abou Bakr (BDSE) que
me remplace”.
Aicha (BDSE) lo describió así: “Su llanto impedía a la
gente escucharlo. Pidió a Omar presidir la oración”.
El Profeta que la salvación y la bendición de Dios estén
con él insistió, repitiendo Aicha su propuesta. Entonces pidió a Hafsa
repetirle sus palabras. El Mensajero de Dios que la oración y la paz sean sobre
él les respondió:
“¡Cállense! Sois las damas
egipcias de José. Debéis dar a Abou Bakr (BDSE) la orden de presidir la
oración”.
Abou Bakr (BDSE) estaba presidiendo la oración del
mediodía cuando vio al Profeta (SAS) llegar, apoyado en Al-Abbas y Ali. Quiso
dejarle su lugar, negándose el Profeta, oración y la paz sobre él, haciéndole
signo de continuar.
“Instaladme junto a ellos”,
dijo a los dos hombres.
Abou Bakr (BDSE) seguía la oración del Mensajero de Dios
mientras que la gente seguía la de Abou Bakr (BDSE).
El jueves, cuatro días antes
de su muerte, la gente estaba reunida en su casa. Pidió algo en que podía
escribir.
“Os dictaré un escrito. Si lo
seguéis nunca os desviaréis”.
Comenzaron las polémicas a las que puso fin diciendo:
“Tengo algo mejor de lo que me proponéis”.
Les propuso tres recomendaciones:
“Expulsad a los politeístas de la Isla de Arabia. Mostrad
hospitalidad y ofreced obsequios a las delegaciones como hacía yo” no reveló la
tercera.
El lunes por la mañana, día de su muerte, la gente estaba
rezando en una oración presidida por Abou Bakr (BDSE) cuando vieron, perplejos
al Profeta (SAS) levantar la cortina de la habitación de Aicha (BDSE),
observándoles rezar. Estaba sonriendo.
Creyendo que el Mensajero de Dios, Él le bendiga y le dé
la paz quería unirse a ellos, Abou Bakr (BDSE) quiso levantarse. El Profeta,
oración y la paz sobre él, les hizo signo de continuar la oración, regresando a
la habitación. La gente abandonó la mezquita con la idea de que el Profeta (SAS)
se había restablecido.”.
El Mensajero de Dios, Él le bendiga y le dé la paz
falleció el lunes 12 del mes de Rabi’e Al Awwal en el decimoprimero año de la
hégira, a una hora parecida a la de su entrada en la Medina.
Había nacido un lunes, 12 del mes de Rabi’é Al-Awwal.
Recibió la revelación un lunes. Llegó a la Medina un lunes y falleció igualmente un lunes. Por esta
razón solía ayunar los lunes y decía:
-
“Nací y recibí mi
revelación un lunes”.
Los Compañeros del Profeta
(SAS) cuentan que su rostro nunca fue más resplandeciente que en aquél momento
que representaba para el Profeta (SAS) el feliz desenlace de su misión exitosa
y bien cumplida.
Así fue este penúltimo
episodio de Mohammad: Sello de la profecía y así se lo hemos contado. Mañana
terminaremos esta serie con el fallecimiento del Profeta (SAS).
Mañana:
Episodio XXX (Ultimo): La muerte del Profeta (SAS)
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