Investigan al x presidente brasileño Lula por «tráfico de influencia»: ¿Él también…?

El escándalo de corrupción Petrobas que sacude, desde hace meses a Brasil, tomo ayer (jueves 16-7) un nuevo giro: En el mismo momento en que se sabia que uno de los delatoras del asunto acusaba al influyente presidente de la Cámara de diputados, Eduardo Cunha, miembro del 
 Luiz Inacio Lula da Silva, ancien président du Brésil, le 22 juin.
Partido del movimiento democrático brasileño (PMDB, pilar de la coalición actualmente en el poder), de haber pedido 5 millones de dólares como soborno, el ministerio fiscal federal abría una investigación contra el ex presidente de este país, Luiz Ignacio Lula da Silva por trafico de influencia.
El ex jefe de Estado (2003-2010) está acusado de haber intercedido ante dirigentes extranjeros a favor del gigante brasileño del BTP Odebrecht, la más importante sociedad de construcción-ingeniería de América Latina que se ha visto confiar las grandes obras de los Juegos olímpicos de Río (2016), se ha encontrado en medio de la tempestad del asunto Petrobrás desde el arresto en junio de su presidente Marcelo Odebrech.
Según el ministerio fiscal, el conglomerado ha pilotado un cartel de empresas de construcción acusadas de haberse extendido sobre los precios y de haber sobre facturado los trabajos efectuados por la compañía petrolera nacional.
Citado desde hace un par de semanas por la prensa brasileña por sus excelentes relaciones con la familia Odebrecht, el ex presidente Lula está hoy en el punto de mira de los investigadores por haber efectuado un viaje en enero del 2913 a Cuba, Republica dominicana y a estados Unidos en compañía de Alexandrino Alentar, ex director de relaciones institucionales de Odebrecht.
Pagado por la empresa, el vuelo había sido extrañamente registrado como “pasajero principal: vuelo totalmente secreto”. Alexandrino Alentar fue arrestado al mismo tiempo que Marcelo Odebrecht.
A través de su Instituto, en Sao Pablo, Lula ha afirmado haber recibido con “sorpresa” la decisión del ministerio fiscal federal, precisando que va a explicar con detalles sus viajes. Por su parte, su portavoz ha dicho “estar muy tranquilo” aunque ha expresado su asombro ante lo que llamado “rapidez de la decisión  judicial”.
De hecho, ya en el 2013, la Folha de S. Paulo había revelado que la mitad de los viajes de Lula, después de su ida de la presidencia de Brasil, había sido financiada por las tres grandes empresas de construcción brasileñas: Odebrecht, Camargo Correa y QAS.
El ex presidente habrá permitido, según algunos cables diplomáticos publicados por el diario saupaulista, vencer algunas reticencias encontradas por estas empresas, especialmente en Mozambique.

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