Hoy excepcionalmente cedo esta “tribuna”
a un marroquí que nos escribe desde México una patética carta. Él es Mohamed
Bencheikh y su caso exige atención y de ser posible ayuda, apoyo y solidaridad.
Esta es su carta:
Mexicali, a 16 de julio de 2015
Estimados
maestros y alumnos,
Mi
objetivo en esta carta es transmitir mi decepción
y protesta por la forma con que me
trataron algunas personas y autoridades
del IIC-Museo y de la UABC. Para los que no me conocen muy bien, soy Mohamed Bencheikh,
de 30
anos. Soy licenciado en Estudios
Hispánicos de la Universidad Sidi Mohamed Ben
Abdellah de Fez,
Marruecos; licenciado en Ciencias
de Educación
de la Escuela Normal
Superior de Tetuán, Marruecos;
técnico especializado
en Gestión Hosteleria
del Instituto Internacional de Turismo
y Hosteleria
de Fez,
Marruecos, y tengo
una maestría en Estudios
Hispánicos, especialidad
Cultura e Interculturalidad de la Facultad de Filosofía
y Letras
de Cádiz,
España.
Cuando
decidí estudiar en México, pedí información
a varias universidades;
la UABC
acepte mi solicitud. En aquel
momento tenia exámenes finales
en la Escuela Normal
Superior. Hablé con
mis padres cuando me aceptaron. Mi padre es jubilado.
Me dijo: “lo siento, mi hijo, no puedo ayudarte. Tu ya ves como estamos, para ir hasta allá se requiere
mucho dinero”. A1 final mi mama vendió todo
el oro que tenia y me dio aproximadamente unos 3000 euros. Compré el boleto de Casablanca
a México. Me
costo carísimo, porque era verano: como 1500 euros. Luego compré otro boleto de
México, D.F., a Mexicali, que me
costo 4000 pesos.
Mandé todos mis documentes por correo electrónico; los
doctores Fernando Vizcarra, Paola Ovalle, Raúl Balbuena,
y otras
personas me entrevistaron. La entrevista
duré una
media hora, me preguntaron sobre mis
estudios, sobre mi
tema de investigación.
La doctora Ovalle fue la única quién insistió sobre la metodología
que iba a
usar. Le expliqué que para esto quería
estudiar un doctorado en México, o sea para aprender de ellos.
Como posiblemente algunos de ustedes sepan, hasta
hace poco estuve cursando mi segundo semestre en el programa de doctorado en
Estudios Socioculturales en el IIC-Museo. Digo hasta hace poco, porque acepté
darme de baja del programa, retirarme del doctorado y firmar una carta de renuncia que escribió el coordinador del programa del doctorado,
el Dr. Fernando Vizcarra. Decidí ser bien preciso: el motivo de mi renuncia,
fue por recibir una serie de serias amenazas contra mi vida de una compañera del DESC que padece serios problemas psicológicos. El
coordinador del DESC tiene las pruebas
médicas de la compañera que le llevó su esposo.
El día que me amenazó la compañera, envié un
correo al coordinador. Era un
correo muy urgente, en el que le solicité ponerse en contacte conmigo muy
urgentemente, o que me indicara su número de teléfono para que yo pudiera
llamarlo. Esto tue el 26 de abril 1 de 2015. No recibí respuesta alguna del coordinador hasta que pasaron mas de dos semanas (el 10
de mayo de 2015). Me dijo entonces que acababa de ver mi correo!! Expliqué al
coordinador el caso; lo que me pasó y que me quedé encerrado en mi casa durante
todo este tiempo; le envié todos los mensajes de texto que recibí en mi móvil.
La respuesta del coordinador fue muy
simple, muy sencilla: “Recibido Mohamed. Gracias y ya no te preocupes.
Saludos”.
Por teléfono, porque
me llamó también ese mismo día, me dijo el Dr. Vizcarra que no me preocupara y
que regresara a las clases; la siguiente semana tenia que presentar' mi ponencia, y lo de mi compañera: “la
vamos a correr el fin del semestre
[...] por mínimo yo la voy a correr”. Colgó el teléfono, me quedé pensando en
qué iba a hacer. De las muchas cosas que me pasaron desde que llegué aquí,
pensé en que eran tres años del doctorado
y que si no me iba ahora, no podría soportar esta situación mas adelante. Pensé
en las dos semanas horribles que pasé y que ni pude salir de mi casa. Pensé en
el coordinador, a quien todo da igual... Yo le comenté que pasé unos días
horribles. A él lo único que se le ocurrió, fue decirme “no te preocupes”. Le escribí otro
correo, solicitándole que tomara en cuenta que decidí ya darme de baja y que no podía
aguantar más, después de
sufrir días de terror y miedo. Al día
siguiente o dos días después, me escribió de nuevo: “Respetamos tu decisión y
sabemos que no es fácil tomarla. La vida sigue y las oportunidades siempre estarán
ahi. Por otra parte, necesito hablar contigo para atender las cuestiones técnicas
de tu baja en el programa. Cuando puedes venir?”
En fin, me acerqué al
despacho del coordinador, allá le insistí!
solicitándole por qué no me
ayudaba a irme de aquí a otra institución, para terminar mi doctorado. Lo negó
muy rápido: “esto no existe en México, no puedes”. No quise discutir con él;
después de esas ultimas semanas,
me sentía muy débil. Le pregunté ^qué me toca hacer ahora? Me dijo “nada,
déjame escribir la carta ahora
mismo y lo único que tienes que hacer es firmarla y se acabó todo”. La escribió.
Vi que puso “renuncio al programa por motivos personales”. Le expliqué que tenía que añadir y especificar bien el caso y el motivo que me llevó
a darme de baja. Me dijo “no, no te preocupes, no importa”.
La carta,
pensé, era una carta interna,
para el instituto. Dije:
“bueno él ya conoce mi problema. Es un coordinador, es un académico, no creo
que me vaya a hacer daño...” Le pregunté qué pasaría con la beca del Conacyt. Me contesté, “tienes dos casos: el primero,
regresar el dinero y es el caso legal; el segundo es no devolverlo, y no te va a pasar nada”. Me habló de sus compañeros
investigadores que hasta hoy en día reciben ayudas del Conacyt y que ellos nunca regresaron el dinero. Le
pregunté si podía ayudarme a encontrar
trabajo. Me contesté que lo único que sabe y lo que tiene, enseñándome con su
dedo, era su despacho... Me dio
un abrazo sin mirarme a los ojos, y nos despedimos.
Pasaron varios días.
Me enteré luego que el coordinador del DESC había mandado mi carta al Conacyt. Junto con mi carta agregué que el motivo de mi renuncia era que mi
rendimiento bajé “mucho este semestre” entre otras cosas inexactas. Me enojé
mucho, mucho, mucho, hasta el punto de llorar mucho. Me dije que el Dr.
Vizcarra me había engañado... Yo le expliqué los motivos que me llevaron a
buscar como opción darme de baja (la mas importante de todas, las graves
amenazas de mi compañera contra mi persona). Le
expliqué al coordinador que yo entré por la puerta y quise salir por la puerta;
que no quería hacer ruido ni molestar a nadie, aunque yo fuera la victima. Lo
que el Dr. Vizcarra negó y después corroboré que era inexacto, fue que no podía cambiarme de institución. Me dijo que eso no se hacia en
México.
Cuando revisé personalmente el reglamento del Conacyt, vi algo que ustedes, compañeros, deben conocer,
por si les ocurre algo parecido a lo mío: "Derivado de lo establecido en
el inciso III del Articulo
23 del Reglamento de becas,
el becario podrá solicitar' mediante la intervención de la Coordinación del Programa de Postgrado actual el cambio de institución, siempre y cuando sea por causas
de fuerza mayor no
imputables al becario". Les pregunto: no son causas de "fuerza mayor"
el que reciba amenazas contra
mi vida? Por qué el coordinador me dijo que cambiara de institución no se hacia
en México? Porque lo ignoraba o porque no quiso molestarse en buscar el caso en
el reglamento? Mi religión me impide irme sin pagar lo que recibí de
México. Mi intención no fue pasar vacaciones en Mexicali. Yo vine a
estudiar, a recibir un doctorado mexicano, no a burlarme del Conacyt.
¿Por qué se burló de mi el
doctor Vizcarra? É1 mismo recibió una
carta que firmaron todos mis
compañeros apoyándome. Entre ellos la firmaron compañeros con quienes no tengo una amistad. Y qué sucedió con
esa carta? Por qué no la utilizó para
fortalecer mi caso frente al Conacyt? Lo único que debía hacer era llenar una forma en línea. Significaba eso demasiado
esfuerzo para el coordinador del DESC? Como pidió mi renuncia antes de que terminaran las
clases (aunque acabaron para que no se presentara ya mi compañera), no recibí
calificaciones: obtuve dos "NP" ("no presenté") de dos de
mis profesoras y un "SD" ("sin derecho"), del Dr. Vizcarra. Así quería comprobar el coordinador del doctorado que había bajado mi desempeño?
Al final me puse en contacto con el Conacyt.
Mandé toda la información que tenia en mis
manos. Entre esta información envié una grabación que hice a uno de mis compañeros
que explicaba cómo lo habían rechazado al doctorado, junto
con otro amigo suyo, y luego
por presiones políticas los habían aceptado en el programa
de doctorado.
En la grabación mencionó muchos
nombres de autoridades
de la UABC. La grabación la tenia desde hace mucho tiempo, y jamás quise enseñarla a
alguien, o tuve la intención de hacer daño a alguien. Pero todo tiene un
limite. En la grabación se escucha muy bien qué problemas tiene ese compañero
con el coordinador, y éste con las autoridades de la UABC.
Os mando esta carta para que sepan que esto puede pasar a cualquiera en el
instituto. No voy a quedarme callado; no voy a aceptar ser chivo expiatorio de
nadie. Si yo vine desde muy lejos, fue
para estudiar: una cosa que no quisieron
meter en su cabeza
muchas personas
y desgraciadamente ni ciertas
autoridades de la UABC.
Nunca quise hacer daño a nadie, ni tengo la intención de
hacerlo. Siempre fui callado; jamás tuve problemas con alguien. Respecto al compañero
que grabé, muchos nos miraban juntos, como si
fuéramos los dos mejores amigos del mundo.
No compañeros: lo aguantaba porque sabía muy bien que este señor puede
perjudicar la vida de muchos “académicamente”. Respecto a mi ex tutora, la Dra. Paola Ovalle -con
todo el respeto- ella nunca me asesoró porque, según el coordinador, “ella esta
ocupada y viaja mucho”.
Con todo lo que me pasó
no voy a arrepentirme de haber venido aquí. Pasé muy buenos momentos, aprendí
mucho. Aprendí que en un doctorado “o me convienes o no me convienes”; aprendí
que la vida de la academia es como
una “telaraña” si te caes, te chupan la sangre. Aprendí que lo del bien gana al mal es solo un cuento popular
y que no hay principios: que
los valores no existen, que la pluralidad esta en el papel; que la cultura es
una torta grande, que el capital social gana siempre al capital cultural,
aunque seas un Góngora. Aprendí
que tanto los políticos como los
culturalistas venden a sus pueblos; que los
maestros que ocupan mas de un puesto nunca fueron ni serán buenos maestros y al
juntarse con ellos uno puede perder su identidad académica. Aprendí que estas personas
andan siempre ocupadas: sus
teléfonos no dejan de vibrar; se pasan todo el tiempo mirando la hora. Estas personas
te convencen por la manera
como habían. [Hasta sudan en clase! Se burlan de la autoridad, pero colaboran
con ella. Tienen buenos ingresos y piden recursos extremos para solucionar
asuntos minúsculos.
Espero vuestro
auxilio. Quiero cambiarme de la
UABC a otra institución. Lo que me ocurrió a mi pudo haber
pasado a cualquiera de ustedes. Ojalà puedan apoyarme.
Atentamente,
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