Las acusaciones eran formales
y categóricas: el PJD aprovecha su referencial islámico para llevar a cabo
campañas electorales anticipadas en las mezquitas. Los dirigentes del partido
no han juzgado ni necesario ni oportuno responder a estas acusaciones.
Pero el “asunto” era grave y se
debía dilucidar. Y así fue…
La religión es de todos. Islam:
todos somos musulmanes y de allí hasta transformar las mezquitas del país en
tribunas electorales en vez de oración y de devoción, lo meno que se podía
decir es que era y es grave.
Afortunadamente, todas las conclusiones
de los diferentes “nadires” (delegados del ministrito de Habus y Asuntos islámicos)
encargados de investigar al respecto en las mezquitas de su ciudad o su
localidad han sido unánimes y asimismo categóricas: Son acusaciones sin
fundamento. Ni el PJD ni nadie hacen campaña electoral en las mezquitas.
Entonces ¿por qué tan extraña acusación?
La verdad es atacar a un partido a un grupo por su referencial
religioso puede incurrir en mortales interpretaciones. Pero al mismo tiempo,
pero al mismo tiempo “no acertar ni una”… desde el albor de estos comicios
hemos escuchado tantas y tan variadas, pero todas sin fundamentos, a veces rozando el surrealismo.
Tal vez el día en que se
acierte en una acusación en lo que falta de tiempo para las elecciones comunales
del 4 de septiembre, ocurriría la historia del lobo… porque las acusaciones de este
tipo suelen tener un efecto inverso y un impacto devastador sobre sus autores.
¡Ni hablar! no todas las
acusaciones son buenas para derribar a Benkiran, entre otras cosas porque no
debe ser el hombre a derrotar, sino el fraude y la falsificación son lo que se
debe combatir.
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