El Partido Popular en el poder en España ha
perdido 10 puntos aunque sigue, codo a codo, con el Partido Socialista Obrero Español.
Ante tan severo y anunciador revés, con el
objetivo de mantener una confortable mayoría durante las legislativas de noviembre
próximo, el presidente del gobierno y del PP, Mariano Rajoy ha prometido una remodelación
y cambios en el seno de su partido.
Rajoy como, por otra parte, el resto de la
familia política española y europea en general son concientes de que con las
recientes elecciones municipales y regionales en España y la reemergencia de la
ideología política, más concretamente la nueva izquierda, aunque hasta ahora poco
estructurada y que debe su éxito electoral única y exclusivamente a la crisis y
a la corrupción, se debe enmendar no solo las filas, sino también y sobre todo
las concepciones, los métodos, la filosofía y sobre todo, el modo de gobernar.
En España el PP sigue como primera fuerza política
del país a pesar de haber perdido la mayoría absoluta y, de manera objetiva, se
puede decir que aun tiene la posibilidad, aunque nunca más difícil que ahora,
de “rectificar el tiro”.
El mismo guión para el paisaje y paisanaje políticos
en Turquía, donde el partido en el poder, AKP, 13 anos en el poder, encadenando
3 mayorías absolutas, consecutivas, gano las elecciones legislativas del domingo
pasado, perdiéndolas de manera absolutamente clara e innegable el presidente Recep
Tayip Erdogan que acariciaba reforzar su mayoría absoluta( encaraba 400 de los
550 en juego) para escapar a los con troles democrático y judicial en el
momento de v otra una nueva constitución que le otorgara mas poderes y mas
prerrogativas.
De tal modo que como, lo describía la BBC británica, a pesar de que
el AKP obtuvo el mayor numero de escaños, perdió la mayoría absoluta y de
cierta forma, el jefe del Estado perdió los comicios.
Aquí, no obstante, todo sigue igual: los
discursos, los mensajes, las actitudes, las intenciones y las vanaglorias. Nadie
habla de cambios ni de necesidades de proceder a los imperativos que impone el
insatisfactorio desenlace electoral.
Sin estrategia de cara al futuro ni ideas con
vistas al presente, agarrándose a las situaciones anteriores, el AKP corre el
riesgo de naufragar en caso de elecciones anticipadas.
Y es aquí, justamente donde se aplica el
proverbio árabe que dice: “Oriente es Oriente y Occidente es occidente y nunca
se reunirán”.
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