Según los informes de los
servicios competentes de diversos países árabes (algunos) y europeos, más del
45% de los « combatientes » magrebíes y europeos de origen magrebí de
las bandas terroristas en Siria y en Irak son antiguos detenidos por delitos de
derecho común reconvertidos y reciclados en las prisiones de sus países a la
actividad terrorista y màs del 50% de las "plantillas" de las redes terrororistas (células dormidas y despiertas) se han radicalizado en las prisiones.
La información no es nueva,
pero cobra frescura y actualidad con el arresto en Sofía (Bulgaria) de donde
pensaban trasladarse a Turquía para incorporarse a las hordas terroristas en
Siria, del marroquí Tawfik Mouhouch, afincado en Cataluña y un habituado de sus
prisiones y dos de sus acompañantes.
Según el informe de los
servicios españoles que lo detuvieron, la conversión del joven Tawfik, (25 años)
se ha hecho con una cadencia tan rápida que su comportamiento en las cárceles
catalanas ha sorprendido incluso a las autoridades penitenciarias.
“De un pequeño maleante,
adicto a la droga y alcohol, Tawfik se ha convertido, en poco tiempo, bajo la
influencia de unos predicadores que frecuentan las prisiones, en un violento
extremista”, dice el informe, indicando que, incluso después de su arresto, el
joven terrorista en ciernes no ha ocultado su voluntad de combatir el “Occidente
impío” considerado como el origen de todos los males de la nación musulmana.
El caso de Tawfik prolifera en
las prisiones de muchos países como Marruecos, Túnez, Argelia, Francia etc,
donde Dae’sh descubrió uno de los mejores lugares para enrolar a postulantes al
falso “yihad”.
De modo que células de
predicadores, bien entrenados y bien doctrinados, consideran su estancia en
algunas prisiones como una forma del “Yihad” o guerra santa cuando no una de
las mejores.
Tanto en España como en
Francia se sabía todo esto desde hace mucho tiempo, pero contrariamente a
algunos países como Marruecos, no han tomado las precauciones necesarias para
evitar que estas prisiones se transformasen, como gran parte de ellas se han
transformado, en una cantera y un semillero de futuros terroristas y de
postulantes al falso “Yihad”.
El “trabajo” de la preparación
psíquica y psicológica de gamberros, delincuentes y detenidos de derecho común
en las prisiones debe ser objeto de una atención particular, no solo por parte
de los responsables de la administración penitenciaria, sino de todos los
servicios de lucha anti-terrorista porque se trata de uno de los principales
semilleros de las bandas terroristas.
De estas prisiones y de estos
centros de detención son “laureados” los más sobresalientes y bárbaros jefes de
las bandas terroristas, que, según testimonios de muchos “arrepentidos”,
acuerdan una atención muy especial a la doctrina y a las operaciones de lavabo
de cerebros en estas prisiones.
En países, como Marruecos,
desde que los responsables han tomado en cuenta esta siniestra revelación, y
desde la toma de una serie de medidas destinadas a corregir el tiro en las
prisiones marroquíes, son infinitamente menos los que optan, después de
cumplidas sus penas por el terrorismo e incluso por el fundamentalismo.
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