Leído en Panor-Post Marruecos/Política interior: Provocan al arbitrio para obligarlo a detener el encuentro” Por Taufiq Bouchrine


 
El secretario general del PAM, Mustafa Bakkouri se ha puesto en una situación difícil cuando se ha permitido el lujo de presentarse en tanto que portavoz oficial del palacio, en el parlamento, ante todos y todas, afirmando que “se nos ha dado a entender que el rey esta descontento de esta manera con la que Benkiran  instrumentaliza el palacio”.
 
¿Quién, pues, ha dado el derecho al jefe de un partido de oposición de transmitir al publico los sentimientos de resentimiento del Jefe de estado para con el jefe del gobierno? Se trata de un comportamiento inmaduro que complica todavía más de lo que está las relaciones entre el gobierno y la oposición.
El gabinete real no ha publicado ningún comunicado después de recibir la denuncia de esta oposición contra el jefe del Gobierno y tampoco expreso reacción alguna después de que los dos consejeros reales, Fouad Ali Al-Himma y Abdellatif Maanouni hayan sido recibidos por Abdelilah Benkiran para indagar su opinión sobre esta querella. Esta ausencia de reacción es significativa y muestra que se ha preferido pasar página. El rey ha escuchado a las dos partes. Ha escuchado a todas las partes, tomo sus observaciones y decidió no implicarse en su conflicto. No ha deseado tomar una decisión o emitir un criterio o dejar trasparecer una opinión. El palacio, a su manera, ha tratado la cuestión lejos de la prensa, tratando de no inmiscuirse en la guerra declarada entre el Gobierno y la oposición.
Por lo tanto, tanto sobre el plano político como legal como ético y moral, no se debe permitir a una parte imputar al rey propósitos o pensamientos. No se puede hacer decir algo a alguien que estaba silencioso.
Desde su creación el PAM está considerado como un partido de la administración o más exactamente, el partido del Makhzen que habrá deseado poner en pie una formación que dominaría a las demás. Por ello que estoas mismas demás lo han rechazado. Durante su lanzamiento en el 2009, Benkiran, Chabat, Lachgar, Mansouri y otros lo habían atacado porque veían en él un nuevo FDIC (partido creado por el difunto Ahmed Reda Gdira en los anos 60) o una imagen del partido del presidente tunecino derrocado Ben Ali e incluso un partido que ha venido a encargarse de la an tigua forma de autoritarismo, pero de otra manera. Por lo tanto, que Bakkouri venga a decir lo que dijo abre la via a muchas interpretaciones de las que el país puede país puede prescindir en este periodo pre-electoral y en un momento en que aspira a borrar de las memorias el intervencionismo que había marcado las anteriores elecciones comunales del 2009 cuando el PAM había ocupado de manera muy dudosa la posición principal.
Planteemos ahora esta pregunta que esta a flor de boca en los salones entre los políticos: ¿Marruecos tiene realmente interés en ir hacia elecciones legislativas anticipadas, como lo reclama Chabat y como le siguieron  los demás jefes de otros partidos opositores que temen que Benkiran llegue con un balance bueno o mitigado, mientras que ellos no tienen ningún balance que presentar y ninguna estrategia a hacer prevalecer a menos que sea la provocación y le mezcla de géneros?
Meditemos ahora a esta reflexión del  analista Mohamed Sehimi que  o se puede considerar entre los apoyos de Benkiran: “No dejar a Benkiran y al PJD terminar su mandato sera una carta ganadora para ellos. Liberarse de Benkiran equivaldría a conferirle una ven jata de importancia que aumentaría su popularidad, fundada en la siguiente y simple idea: No nos han dejado trabajar. Nos han impedido reformar. El campo de oposición, los lobbys y los centros de influencia e intereses obstaculizan el cambio al que aspiramos”.
En vez de encarnar una alternativa política y presentar soluciones sociales y económicas, proponiendo otras ideas y otros programas para atraer a los electores en el 2016, Chabat, Lachgar y Sajid han preferido la opción de hacer caer al gobierno y bloquearlo antes de llegar a la meta.
En vez de jugar el juego, respetando las reglas del juego, han elegido la agresividad, deseando conducir al árbitro a piuta el fin del encuentro antes del tiempo reglamentado porque una parte no tiene interés a que termine como inicialmente decidido porque los partidos de oposición no han sabido convencer a la gente a descender a las calles y obligar a Benkiran a dimitir. Estos partidos y sus jefes tratan de convencer al árbitro que está en su interés de detener el encuentro, aunque sin fundamentos jurídicos.
Estos dirigentes de partidos han ignorado este dicho africano que reza: “No es necesario derribar el árbol para recoger los frutos” Desean, pues derribar el árbol de la democracia para recoger los frutos electorales, sin pensar en el hecho de que, pensando así, fragilizan al país, mancillando su imagen y dificultan los esfuerzos emprendidos, conduciendo al país hacia lo desconocido.
Estos mismos dirigentes han dado a pensar a menudo que van de oponentes del gobierno a oponentes de los gobiernos que n o les ayudan… ¿Cómo interpretar su apoyo a la Jama’a de Al Adl Ua Al Ihssan en su conflicto contra el poder? ¿Y como explicar entonces sus declaraciones a favor de la AMDH en su pulso a pulso contra el ministerio del Interior? ¿Qué significa esta demanda de arbitraje en un conflicto puramente partidista? La respuesta a estas preguntas es unida y clara: esta gente ponen en dificultad al poder de elegir entre ellos y el gobierno lejos de las urnas y todavía más lejos de la voluntad de la nación. Las reglas del juego han cambiado después de la primavera árabe y su vertiente marroquí, la constitución ha cambiado y el comportamiento del palacio respecto a los partidos políticos también. Y luego, la calle ha cambiado también… Solo han quedado incambiables las élites políticas y es lo que explica su nerviosismo y la confusión que les agita.

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