Tenia la mirada fija en el
inerte péndulo del polvoriento reloj mal colocado en aquél simulacro de pared.
Trata de recordar si algún día, algún año o simplemente algún instante este las
manillas de este reloj se habían movido. Froto sus ojos, inclino su cabeza
hacia atrás y dijo “Lo deben haber roba do”.
-
¿Qué? preguntó Marta
buscando con sus ojos lo que había
atraído su atención hasta el punto de merecer su comentario
-
Nada, nada, pensaba
que… no terminó la frase
-
Llevas largos
instantes observando este vetusto reloj y de repente exclamas que “lo debieron
robar” o algo parecido.
-
No. Pensaba que…
-
Es que no paras de
pensar. Esto es bueno. Es un sano ejercicio para una sana reflexión. Resulta
que…
-
Ves, Marta, tampoco tú
terminas nunca las frases… como yo. sin embargo nos comprendemos perfectamente
-
Será porque estamos
condenados a comprendernos.
-
¿Tú y yo?
-
Si, tú y yo y todos.
Es que no hay otra solución, no hay
ninguna otra alternativa. O esto o el caso. Debemos comprendernos y
entendernos.
-
Si… creo que si. Creo
que debemos, todos, cada uno a su manera y conforme a sus convicciones, pero
absolutamente todos, hacer más esfuerzo para aprovechar las afinidades y paliar
las divergencias. Que, al fin y al cabo, lo que nos une es infinitamente más
importante y más urgente que lo que nos separa.
-
Tienes razón, pero
dime ¿Por qué decías que debieron robar el reloj?
-
Simple suposición. En
el Corán, algunas suposiciones son pecado. Sin embargo en nuestros tiempos todo
el mundo o casi roba. Unos roban la libertad de otros, éstos la felicidad de
otros. Todo el mundo roba hasta el punto de no distinguir entre lo robado y lo
propio
-
Yo soy, le interrumpió
Marta, soy como Al Ma’ari no robo la felicidad de nadie y no tengo la intención
de causar alguna desgracia a alguien
-
Pues no olvides de
hacerte, como él, vegetariana
-
Lo soy desde hace
tiempo
-
¡Ah! no lo sabia
-
Es que no comemos
nunca juntos
-
Si…si tienes razón,
dijo antes de cambiar bruscamente de tema, ¿Sabes Marta? Cuando veía el viejo
reloj pensaba en la ironía del tiempo. Todo debe tener una explicación, las
cosas suceden como el tic-tac del reloj
-
¿A qué te refieres?
-
Mira. Tú, por ejemplo.
Tan sublime que eres y lo reconozco. Para mi y me imagino para muchos otros
fuiste y sigues siendo una auténtica providencia. Nos enseñaste tanto… hasta la
metodología de cómo pensar, abordar un tema y como concebirlo. Que no es poco.
No, que no es poco. Es mucho y hasta muchísimo. Sin embargo tú eres uno de los
frutos de la presencia colonial. Sin la ocupación de este, mi país, en 1912
esta iglesia no existiría y nadie te hubiera necesitado aquí en Martil ni en
este país, tierra del Islam…
-
Justamente es uno de
los fenómenos de la historia
-
Más que fenómeno es,
como decimos nosotros los marroquíes y los musulmanes en general “Muktab”[1]
-
Si lo comprendo. Algo
así como la ineludible dinámica de la historia.
-
Es exactamente como la
mezquita de Córdoba y otras mezquitas que van desapareciendo en Andalucía,
donde sin presencia musulmana nadie hubiese necesitado estos templos
Mañana: Capitulo
IX: Alucinación (segunda parte)
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