El Fondo Monetario Internacional acaba de
publicar sus conclusiones en torno a la economía marroquí, haciendo alarde de
cierta satisfacción en cuanto a los progresos realizados y a las medidas
tomadas. El FMI considera, de esta forma, que la economía marroquí ha conocido
un decenio globalmente positivo a pesar de cierto estancamiento durante los últimos
años, atestando la recuperación.
De esta manera, según el FMI “tras una cosecha
excepcional en el 2013, la producción agrícola se ha contraído y ha llevado al
crecimiento del PIB en el 2014
a menos del 3%. La tasa de paro ha aumentado a 9’9% en
el 2014 y sigue relativamente elevada entre los jóvenes (en torno al 20%). La inflación
continua débil (0’4%). Después de haber venido de perilla en el 2012, los déficit
presupuestarios y corrientes han disminuido, alcanzando el ultimo el 5’8% del
PIB a finales del 2014, reflejando principalmente el alza de las exportaciones
de las industrias nuevamente desarrolladas y la baja de los precios
internacionales del petróleo. Las reservas de cambio se han mejorado también.
El déficit presupuestario ha sido reducido al 4’9% del PIB en el 2014 en razón,
especialmente a una ambición política de reforma del sistema de subvenciones. Las
deudas publicas y externas han aumentado pero siguen a niveles importantes”.
El FMI ve de manera optimista el 2015 para
Marruecos: “El crecimiento debe subir en el 2015, el sector no agrícola deberá
por su parte enderezarse y la producción agrícola deberá establecerse en
niveles normales. El déficit presupuestario y exterior deberán conocer un
retroceso mientras que la inflación debe permanecer débil. Bajo servicio de la prosecución
de la puesta en marcha de reformas ya emprendidas, el crecimiento debe
proseguirse a un ritmo acelerado a medio plazo”.
El FMI se declara dispuesto a apoyar estos
esfuerzos de Marruecos, liberando una segunda línea de crédito de precaución
para hacer frente a choques exógenos y para una asistencia a través de sus experiencias en modelizacion macroeconómica
con el apoyo a la política monetaria y a las políticas macro-prudenciales y con
sus consejos en materia de la gestión de finanzas publicas.
Marruecos debe proseguir urgentemente su reforma
fiscal y la de las jubilaciones a fin de construir cierta viabilidad
presupuestaria en la perspectiva de conducir el déficit del presupuesto al 3%
en el horizonte 2017. Pero sin comprometer el crecimiento si es posible.
La reducción de las subvenciones deberá, por su
parte mantenerse al mismo ritmo y la masa salarial publica ganaría igualmente
si se con rolara a fin de reorientar los recursos fiscales hacia la inversión
productiva, la educación y los programas sociales.
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