Lectura dominical: Sobre « Irak, la revancha de la historia » de Miryan Benraad: Los albores de una realidad “olvidada”



 L’Etat islamique, revanche de l’histoire
 
Al comienzo era una de las muchas teorías, humeantes pero devastadoras de David Wurmser: confiar las riendas de Irak a los chiies permitiría pacificar el país, estableciendo un régimen pro-occidental en Bagdad y… como diría Miryan Benraad, investigadora afiliada en el CERI (Centro de estudios e investigaciones internacionales-Ciencias Po) y en el IREMAM (Instituto de investigaciones y estudios sobre el mundo árabe y musulmán) en su “Irak, la revancha de la historia” citado por Gilles Munier en “France-Irak-Actualité”, “…cereza sobre el pastel: derrocar la Republica islámica de Irán”. Lo que puede matar de risa a los expertos en geopolítica mundial.
El resto de la historia todo el mundo lo conoce: volver a las fronteras “Sykes-Picot” en Oriente Medio, provocando un reconocimiento en cadena de los estados de la región de Israel y el consiguiente dominio y garantía de que el petróleo de la zona no ira a ninguna otra parte. El pastel estaba exhaustivamente repartido. Solo que a mediados de 1993 la resistencia Irakí y la vertiginosa utilización de todos los medios y fórmulas de combate y hasta de usurpación y de atrocidad en nombre del Islam a raíz de la “campaña por la fe” lanzada por lo que quedaba del partido Baaz y su superviviente Izaat Ibrahim.
El advenimiento de la llamada “Primavera árabe” y los falsos cálculos de algunas potencias regionales conjugados con desmesurados apetitos de todo orden de Estados Unidos e incluso del reino Unido y de Francia, constituyeron el terreno más abonado para la aparición y su con siguiente expansión del terrorismo bajo su peor forma: la forma estatal.
Desde entonces comenzaron las victimas y con ellas la destrucción de las infraestructuras y los equivocadísimos proyectos de “reconstrucción”.
Libia aunque al comienzo, para no desenmascarar a su “primavera árabe” nadie lo reconocía, luego Siria, Irak, se intenta en Egipto, Líbano, Túnez, en parte Argelia y otro abstracto etcétera que llega hasta Somalia y Nigeria.
“¿Hasta cuando será prohibido a los medí orientales administrar sus cosas como lo deseen y de vivir en paz en fronteras trazadas no por los países occidentales?”, se pregunta Miryan Benraad antes de concluir: “Para ser creíbles, las personalidades que condenan los crímenes del Estado islámico y aprueban los actuales bombardeos, deben hacer algo para que los donantes de ordenes de la guerra del Golfo y los acaparadores del embargo sean traducidos ante el tribunal penal internacional”.
En efecto, porque se trata de millones de victimas civiles indefensas y la destrucción de lustros de esfuerzos de todos en nombre de unas armas de destrucción masiva que nadie jamás pudo encontrar, pero, eso si, se pudo instalar un gobierno “pret a porter” en Bagdad y una miras expansionistas iniciadas por Paul Bremen y continuada hasta ahora por otros hombres de la administración de Barack Obama.

Comentarios