A mi también, siendo lo que
soy: un funcionario nunca me pareció necesario, menos aun indispensable ser más
papista que el Papa que más escritor que los verdaderos escritores. “Algún día
lo terminaré”… y por fin, lo terminé, casi un milagro, pero aquí está. Lo
terminé, sabiendo que, unos lo comprenderán más que otros, que hay cosas que
solo, siendo marroquí e incluso, tetuani se pueden explicar y que algunos de
los relatos rozan el sueno y la ficción. Lo de los sueños es realizable y
realista. En cuanto a la ficción, la delimitación es un poco más que difícil,
porque en este extraño mundo en que vivimos seria fácil catalogar de ficción lo
que mañana o pasado podría ser pura y racional realidad.
Si en el ano 2001 el Estrecho
de Gibraltar se ha convertido en simple arroyo al que atraviesan con suma
facilidad hombres, bienes e incluso pateras, sigue siendo, no obstante, una
frontera, el norte al que no parece bastar sus riquezas… morales y materiales,
recurriendo a términos tan abstractos como “Mundialización” “globalización” y
el sur que perdió o está perdiendo el sentido común y de la realidad… su
realidad, encontrándose obligado sin obligación o por lo menos disimulada, a
“tragar” todo lo que se le propone.
Sin embargo…
Todo puede cambiar… todo, como
dijo el difunto rey Hassan II, menos la geografía, de donde la acuciante
necesidad de encontrar una plataforma para creer, primero, establecer luego y
aplicar después el ideal o los ideales euro-mediterráneos y con el resto del
mundo.
Me explico:
Hach Ahmed Ben Alí y Marta, y
más tarde Alí Ben Ahmed y Edna, dos personajes distintos y distantes. Sin embargo, llegaron a descubrir el amor en
su más noble dimensión y sentido a pesar de todas sus diferencias étnicas y
religiosas, sus profundas divergencias y sus mundos dispares, que con lideraban
a unos y otros como seres destinados al infierno.
Ninguno, en nombre del amor o
por el amor, cambió de religión… su religión. Nadie dio la espalda a su cultura
y a su credo, a su entorno y a sus raíces. No cedieron. Se amaron… Es más:
trataron de justificarse, no con la finalidad de convencer uno a la otra o una
al otro o convertirlo, sino simple y racionalmente para aspirar al rango humano
que el credo del otro les negaba.
Grito Primal pretende ser
esto…una invitación en términos simples, con ideas que, espero, que sean
claras, con un a transparencia que por
ser tercermundista traté de que no sea relativa, a conocer al prójimo, a
estudiarlo, escucharlo, comprenderlo. Luego vendrá la concordia, la
coexistencia pacifica y civilizada y quién sabe, a lo mejor, con un poco de
suerte, el amor al prójimo… y no a su pescado y sus enclaves.
(Mañana: Capitulo I: Martín 1375)
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