Desde hoy,
comenzamos la publicación de “Grito Primal”, primera y, yo diría inédita novela
de Said Jedidi. Se trata de una historia de amor en la cátedra de Martil entre
una monja (Marta) y un F'quíh(Haj Ahmed ben Ali). Lo haremos por episodios.
Hoy: la primera parte de la
Introducción a la obra por el mismo autor:
INTRODUCCIÓN
Imposible estar en Tetuán y
olvidar su portavoz que es su patrimonio y su historia reciente y antigua. La
universalmente conocida, Escuela de Bellas artes de Tetuán su inconfundible
“Dar Assan’a” o Casa de oficios y sobre todo sus hombres, los ilustres y los de
“a pie”, ambos destajistas y forjadores, sin buscarlo, de todo un capital de
tacto y de delicadeza que hizo-hace de la ciudad de Tetuán una ciudad sin par.
Nuestro personaje pertenece a
esta sien: tempestivo y probablemente tempestuoso, con la vivacidad de sus
reflexiones, su tinte luminosa y su sed de saber, conocer, descubrir y
aprender: Haj Ahmed Ben Ali, personaje- ficción y en el fondo
personaje-realidad me intrigó durante más de 50 años porque se trataba y no era
fácil, de descubrir las facetas ocultas de un personaje (real o ficticio)
profundamente religioso que, a pesar de estar encariñado con los ingredientes
de aquella época-transición del norte de Marruecos, con la consiguiente alergia
a los “dudosos» cambios o fobia a toda inhabitual alternancia y pese a su salud
moral a toda prueba, Haj Ahmed Ben Ali acabó por descubrir, gracias a mil y una
coincidencia, que no puede existir ninguna contradicción ni profanación entre
los que creemos y la cultura de escuchar lo que creen los demás.
Por eso, tardé tanto…
Pero, ¡Por fin ya está! Ya
está terminado y publicado mi “Grito Primal”… un grito que, paradójicamente
duró más de dos décadas.
En los años 80 aparecieron
algunos artículos en aquél inolvidable suplemento en español “Opinión semanal”.
Casi simultáneamente la sección en español de la Radiotelevisión
marroquí (RTM) comienzo la emisión de algunos capítulos y poco después Mohamed
Chakor en su “Antología de literatura española de autores marroquíes” publico
parte de esta obra.
Desde entonces, muchas cosas
han cambiado Nuestro mundo está en una fase de continua metamorfosis y no es
más que el comienzo.
Con la caída del muro de
Berlín, muchos, como yo, creyeron que se cerraba el capitulo de la bipolaridad
y se abría una nueva era, la que prometía más incertidumbre geopolítica y más
tiranía política en cuanto al liderazgo mundial.
Nos equivocamos, por lo menos,
en parte. Nuestra hipótesis “visionaria” se ha realizado a medias, aunque lo
previsto no resultó tan quimérico. Había una bipolaridad, dos súper-potencias
antagónicas y antagonistas y así sigue siendo, a pesar de que una de ellas,
Rusia, la ex URSS parece más pasiva y menos dispuesta a, por un lado, a correr
el riesgo y asumir su responsabilidad internacional, por otro pero con su
arsenal militar intacto e incluso mas “rico” y más variado.
Creíamos que la Perestroika solo había
la de Gorbachov. Llegamos al siglo XXI otra “khatamestroika” en Irán. El Gorbachov iraní se llamaba,
efectivamente Mohamed Khattami.
El tiempo se encargará de
darme razón o de desmentirme…
Paralelamente a lo que ocurre
en las cancillerias e independientemente de lo que nos pueda contar o nos haya
contado la CNN
americana o la BBC
británica, el integrismo es uno e indivisible
Aunque puede cambiar de religión, ideología o
simplemente de convicción. Musulmanes, cristianos y judíos deben sanear sus
respectivos climas sociales y colmar sus respectivas lagunas, cada cual a su
manera y conforme a su cultura y su presente. Solo así se puede reducir
considerablemente la intensidad del fundamentalismo islámico en Egipto y en
muchos otros países árabes y musulmanes, cristiano en Irlanda o judío en
Israel.
Para muchos marroquíes, el
“calendario gregoriano” comienza en Marruecos el 20 de agosto de 1999, fecha
del acceso del rey Mohamed VI al Trono. Des entonces muchos son los que hablan
de tantos años antes de Mohamed VI y otros tantos con él… y es que, para ellos,
desde entonces “el respeto de los Derechos humanos se ha convertido o se está
convirtiendo en una responsabilidad compartida de gobernantes y gobernados”… y
no es poco ni insuficiente para tomar un bolígrafo o un ordenador y comenzar a
escribir algo…
Ya está terminado y publicado
“Grito Primal”. Casi un milagro, porque, cada vez que creía haberlo terminado,
volvía a corregir un capitulo o remplazar a otro y en más de una ocasión y durante
anos, volver a escribir otro y otro y otro…
“Eso no se acababa” me decía
casi desmoralizado, pero con la ilusión de verlo publicado un día.
Los acontecimientos se
precipitaron a la velocidad de la luz y yo, funcionario que soy (funcionario,
según el genial cantautor belga Jaques Brel, es un hombre que funciona)
avanzaba a pasos de tortugas, como todos los funcionarios.
Nunca tuve la certeza de poder
publicarlo un día. Decidía pero poco
después volvía a vacilar. Lo que me parecía “potable” poco después lo
encontraba una “chorrada”. En fin, todo un crucigrama, un rompecabezas que no
logré descifrar durante 20 años. El borrador vegetaba en el pequeño cajón de mi
despacho en la Radio Nacional
marroquí. Escrito y “pasado a máquina” tenía aspecto de “algo” serio e incluso
atractivo… pero no cedía a la tentación.
Lo comencé. Lo abandoné. Volví
a comenzarlo para volver a abandonarlo. De vez en cuando lo echaba de menos.
Pero nada… A menudo, no comprendía lo que me pasaba. Era conciente de que ni
era decisivo ni determinante en mi trayectoria profesional en tanto que
periodista y hombre de comunicación. Era/soy periodista y lo mío era/es
escribir. Y si no publico algo que he escrito no pasará nada. 20 años
deshojando la enigmática margarita de si valía o no la pena de consentir algún
“sacrificio” para pasar a la velocidad superior. O sea: de periodista a
escritor.
Finalmente me di cuenta de que
la culpa la tenia mi propia calidad de funcionario de Estado. Y es que me
sucedía lo que le sucedió a aquél macho cabrío que siendo el más valioso de la
región, una vez intrigado, el alcalde fue a constatarlo personalmente:
Vino… vio y se dejó
sorprender… no para mucho rato.
-
Tengo una idea, le
dijo el alcalde al propietario del macho cabrío, convencido ya de lo que hasta
entonces era simple rumor, podemos llevar al animal a la alcaldía y cobrar 100
dirhams por cada apareamiento. Te daríamos una comisión, claro.
-
¿ Por qué no?
Respondió espontánea e inmediatamente el “Isidro” al alcalde. Este chivo es un fenómeno. Es
capaz de satisfacer a todas las cabras del condado. Es infatigable.
Transportaron al macho cabrío
a la alcaldía y lo ataron a un pilar en el patio. Poco después, llego un
campesino con su cabra, pero el chivo ni siquiera se digno a mirar a la hembra
que tenia delante.
Apurado, el dueño gritaba:
- Adelante mi chivo ¿no ves
que es espléndida? Siempre fuiste
gallardo y atrevido. ¡Vamos! No me dejes en ridículo, enséñales de lo que eres
capaz.
Cansado de escuchar tantas “tonterías” el chivo respondió:
-
Ahora que soy
funcionario de Estado ¿Crees, acaso, que voy a tomar la más mínima molestia de
desplegar algún esfuerzo?
-
(Continuara)
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