La verdad acaba siempre por prevalecer aunque en
nuestro caso, pequeña parte de ella.
vamos a contarlo, primero:
Se ha necesitado 8 años para que agentes
mercenarios de la compañía americana de seguridad privada Blackwater sean
condenados por el tiroteo de la plaza Nisour en Bagdad en el que 14 indefensos
civiles iraquíes fueron asesinados por los Cow boys de Blackwater, resultando
heridos de gravedad otros 17 inocentes.
6 se septiembre del 2007- 13 de abril del 2015. Tres
de ellos fueron condenados a 30 años de prisión y el cuarto, Nicholas A. Statten
a cadena perpetúa por haber sido el primero en abrir el fuego contra los indefensos
ciudadanos iraquíes.
Cortesia de Hicham Shamali
4 iraquíes muertos… son millones y no se sabe
por quién pero si quién es el máximo responsable, sus colaboradores y los que
daban ordenes…
Justicia a muchas velocidades. Georges Bush, Dick
Cheney Donald Rumsfeld y una larga e imperdonable etcétera deben explicar, no a
los iraquíes ni a los árabes, sino a la conciencia universal en nombre de que principio
ético o religioso se asesinaron millones de iraquíes y en virtud de que derecho
fue invadido y destrozado Iraq.
Nunca se encontraron armas de destrucción masiva,
pero si la ocupación americana a Irak y asesinatos por doquier como el que es
objeto actualmente de un juicio “ejemplar”.
Estados Unidos habían pedido a las autoridades y
al pueblo iraquíes “ser pacientes y de tener confianza en la justicia americana”.
Lo fueron y la han tenido, pero al final no bastaría ni que el nuevo presidente
demócrata anulara el contrato de los mercenarios de Blackwater acordado
generosamente por su predecesor republicano ni que se procediera a una justicia
selectiva y de fachada.
Todo el mundo conoce a los responsables del drama
iraquí… todo el mundo y sobre todo la justicia americana.
Hoy más que nunca vuelven a desfilar en nuestra
mente perturbada por tanto horror y por tanta manipulación, las imágenes del
general Collin Powel, entonces Secretario de Estado norteamericano exponiendo falsas
pruebas de la existencia de armas de destrucción masiva ante los honorables
miembros del Consejo de seguridad del organismo mundial.
Poco después nadie quedo sin saber que se trataba
de una monumental tomadura de pelo no al mundo, sino a su justicia universal y
al derecho internacional.
Los iraquíes y con ellos todos los amantes de la
paz y de la justicia esperan, pacientes y confiados en la justicia americana que
alcance a los responsables de tan atroz genocidio.
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