Ayer (martes 14-4), tres días después de un
histórico encuentro con sui homologo cubano, Raúl Castro en Panamá, el primero
desde que los dos países rompieron sus relaciones diplomáticas en 1961, la Casa blanca anuncio que el
presidente Barack Obama desea retirar a Cuba de su « lista negra » de
los « Estados que apoyan el terrorismo », lo que ha sido calificado
por La Habana,
que lo había planteado como condición previa al restablecimiento de sus
relaciones diplomáticas con Washington de “justo”.
En un informe presentado al Congreso, el
presidente de Estados Unidos ha dado cuenta de su “intención de suprimir” a
Cuba de esta lista. “El Gobierno cubano no ha aportado ningún apoyo al
terrorismo internacional los últimos 6 anos” escribe Obama a su Congreso que
tiene ahora 45 días para manifestar su oposición.
No cabe entrar en los detalles de este crucigrama
en el que difícilmente se puede comprender como EEUU iban a restablecer sus
relaciones con un país que por sus “frecuentaciones supuestamente peligrosas”
catalogado desde hace 33 años, como si fuera lata de sardinas, como “terrorista
o apoya al terrorismo”.
Lo ideal seria ahora recompensar al pueblo cubano,
por graves daños y peores perjuicios todos los años del injusto y contrario al
derecho internacional, a los principios morales y a todos los preceptos de
todas las religiones del mundo, embargo americano e ir pensando en cambiar la
extrema hostilidad respecto a muchos
otros pueblos por el mero hecho de que no comparten los mismos ideales.
“Las
circunstancias, dijo el Secretario de Estado John Kerry, han cambiado desde 1982”. Las circunstancias, no
cabe duda, Estados Unidos, su presidente y su Congreso ¡ni hablar! Todo sigue
igual “listas negras”, “ejes del mal” y todo depende de con quién te veo…
“Nuestro hemisferio y el mundo son muy diferentes
de hace 33 años” se acuerda Kerry sin revelar las intenciones de su país para
con muchas otras victimas que no es eso lo que le falta a Estados Unidos y sus
diferentes dirigentes.
Pero el jefe de la diplomacia americana tiene
razón… a medias. Si bien es verdad que el mundo ha cambiado, fue justamente el
cambio de actitud y de tono en América del norte y del Sur, sobre todo en esta
ultima la que obligo a Obama y su administración de adoptar esta nueva actitud
contra lo que se ha convertido, de sopetón, en una pura anacronía política y
diplomática.
De hecho, con su nueva postura respecto a Cuba,
Barack Obama salva a Estados Unidos de una gravísima devaluación de categoría
geopolítica.
¿Cuántos votos en la ONU han reclamado a gritos y
en voz alta el cese del criminal embargo americano contra Cuba? ¿Cuántos países
votaron a favor y cuantos en contra? A excepción de Israel y los propios
Estados Unidos nadie ha aceptado nunca este embargo contra Cuba.
Y ahora ¿Para cuando otro “gesto” para con las
demás victimas de estados Unidos: Venezuela, Siria, Irán, Palestina etc…?
Toda una ilusión saber que este mundo es de
nosotros y no del que puede, tiene y manda más…
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