El ministerio fiscal ha
publicado, por fin, los resultados de la investigación destinada a determinar las causas del trágico
accidente de Tan Tan en el que fallecieron 35 personas, en su inmensa mayoría
pequeños deportistas. Los dos peritajes técnicos efectuados y los testimonios
de los supervivientes han permitido concluir que fue el conductor del autobús
quien habrá perdido el control de su vehículos, chocándose con la parte izquierda del camión de
mercancías que provenía del sentido contrario causando el horrible incendio
alimentado por el carburante de los depósitos de los dos vehículos y por la
presencia de neumáticos y de materias plásticas.
Pero si la investigación descarta la responsabilidad del camión, ninguna explicación precisa tampoco la responsabilidad de la compañía de transporte.
Bien. Como reza el refrán
árabe los funerales son apoteósicos, el muerto un ratón. O lo que es igual: la
montaña dio a luz un ratón. En ambos casos, el resultado o la conclusión (en
este caso) es un insignificante ratón.
Sin embargo desde el pasado
día 10, fecha del trágico accidente, las fuerzas políticas del país han
barajado todas las hipótesis y todas las tesis que pueden implicar al
adversario. Desde “errores estratégicos” del titular de equipamiento (y no de
Transportes) hasta contrabando de gasolina entre las provincias del sur y las
del Norte, pasando por disfunciones en la gestión gubernamental, trafico de
influencia etc.…
19 días de intercambio de
acusaciones, indelicadezas y un discurso político que, pese a la intervención
hace poco del propio rey para rectificar su curso, sigue por muy debajo de los
votos de los ciudadanos normales y ordinarios.
Como diría el presidente de
GAD3 (español) Narciso Michavila hablando de los partidos de su país, “Los
partidos tradicionales han dejado de entender a los menores de 40 años,
mientras que los nuevos no están sabiendo llegar a los mayores”.
En Marruecos hasta los
partidos que en los últimos anos han alcanzado cierta transversalidad y que se
perfilaban como posibles alternativas al convulsionado paisaje y paisanaje
políticos, la estarían perdiendo.
Bastaría ver (ni siquiera hace
faltar analizar porque no hay que analizar) sus tomas de posición sobre los
temas y cuestiones más trascendentales del país, sus posturas sobre el desarrollo
de la política exterior y su visceral oposición a todo lo que pudiera oler a
gobierno, independientemente de su impacto o su pertinencia, para sentirse
alérgico a la política y a los políticos actuales.
En vísperas de citas
electorales en el país, mayoría y oposición deben obrar de manera a volver a
dar a la política su importancia ante, no solo la juventud, sino todos los marroquíes
que comienzan a perder su confianza y esperanza en las acciones políticas.
Mayoría y oposición deben
revisar sus metodologías, unos de gobernar, otro de oponerse cuando es
necesario, para que hoy o mañana podamos sentirnos dignos de pertenecer a este
partido político o a aquél.
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