Cuba/Estados Unidos:Muchos son uno, uno es ninguno



 Le sommet s'est ouvert vendredi 10 avril sur une poignée de main Barack Obama-Raul Castro PRESIDENCIA DE PANAMA / AFP

Estados Unidos y su presidente se han dado finalmente la perfecta cuenta de que en el caso de Cuba y en el de las intervenciones en América Latina en general están literalmente aislados y que no hay absolutamente ninguna esperanza de poder invertir esta tendencia.
Por ello, en espera de actos y hechos, cambió de discurso y cambio de retórica…Los presidentes de Cuba, Raúl Castro y de Estados Unidos Barack Obama se han reunido hoy (sábado 11-4) al margen de la Cumbre de Américas en Panamá.
Según la Casa Blanca, los dos estadistas mantuvieron  una conversación, la primera desde 1956. es decir: 5 años antes de la ruptura de las relaciones diplomáticas entre ambos.
Oficialmente consagrada a la “prosperidad en la igualdad” la Cumbre debe terminarse sin declaración final porque Estados Unidos se niegan a aceptar que se mencione un apoyo a Venezuela en su diferendo con Washington mientras que los 35 mandatarios americanos no pueden aceptar que haya comunicado sin apoyo a Venezuela.
El 28 de octubre del 2014, Estados Unidos e Israel fueron los únicos en votar contra la resolución Nº 23 de la ONU que condenaba el embargo americano contra Cuba por 23 año consecutivo.
Los 12 miembros de la UNASUR, los 33 miembros de la CELAC se unieron para condenar el ultraliberalismo de EEUU y sus métodos de desestabilización.
El método de encauzamiento aplicado por Estados Unidos para con Rusia y descrito en el libro El Gran tablero de Zbigniew Brzezinski en 1997 amenazaba con volverse contra Estados Unidos.
Desde entonces para contrarrestar el efecto de este encauzamiento, el presidente Obama decidió, contra viento y marea, dar un giro de 180 grados en su política latinoamericana, comenzando por Cuba, debido, evidentemente al unánime apoyo internacional, salvo el régimen del Apartheid de Israel.
Desde el histórico anuncio de la normalización con Cuba, Barack Obama ha pedido al Congreso, controlado por sus adversarios republicanos trabajar con vistas a levantar el embargo, lo que parece lejos de ser compartido.
En espera del milagro, Obama ha tomado una serie de medidas para una mayor flexibilidad de este embargo, en el limite de sus prerrogativas presidenciales, pero son insuficientes para La Habana.
Una de cal y otra de arena…
Desde hace semanas, el presidente estadounidense es blanco de severas críticas de mandatarios latinoamericanos por su reciente decisión de firmar un decreto que califica a Venezuela, principal socio económico de Cuba de “amenaza para la seguridad interior de Estados Unidos”.
Los 11 Jefes de Estado de la Alianza bolivariana para las Américas (ALBA) que cuenta con los principales aliados de Venezuela van a reunirse al margen de la Cumbre de Panamá para decidir acciones en este sentido.
Viéndose acorralada, la Casa Blanca ha explicado que buscaba establecer “un dialogo directo con Venezuela” y que Obama ha querido subrayar el advenimiento de una nueva era en las relaciones en el seno de el hemisferio occidental, asegurando al mismo tiempo “ingerencias” americanas en el continente es, desde ahora en adelante, historia.
Historia debería ser también las mil y una intervenciones de Estados Unidos en Oriente Medio.



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